La cuestión Malvinas se volvió el principal salvavidas del gobierno de Javier Milei mientras intenta evitar que la oposición peronista se organice detrás de una propuesta con chances en las PASO.
Desde que la Casa Rosada detectó que la imagen presidencial mejoraba tras meses de caída, cada semana aparece un anuncio sobre las islas. Este miércoles se confirmó que el próximo reclamo será ante un tribunal internacional contra el Reino Unido por la actividad hidrocarburífera en el Atlántico Sur.
La estrategia busca que Londres responda en sentido contrario y así reforzar la confrontación. Sin embargo, el camino de la disputa no ha llevado a una solución ni a un acercamiento, aunque existe una hipótesis geopolítica sobre el interés de Estados Unidos en el Atlántico Sur y la Antártida.
Para que esa hipótesis tenga rédito, el texto señala que haría falta un gesto real de Donald Trump para intervenir en el conflicto. Por ahora, no hay nada. En tanto, un informe de la consultora Ad Hoc advierte que el tema Malvinas le devolvió a Milei protagonismo en X y redujo la negatividad durante septiembre, apoyado por la cadena nacional y su discurso ante las Naciones Unidas.
La estrategia, en cambio, se agota cuando debe convivir con una situación económica que no repunta y sin indicios de mejora hacia el fin de año, antes de la etapa electoral. La demora en la reforma política y la incertidumbre electoral también pesan en CABA y el conurbano, donde el clima de fin de año se complica. “Los meses más complicados son noviembre y diciembre”, admite un funcionario.
En paralelo, los gobernadores buscan estirar la definición sobre la reforma política y chocan con la urgencia de Karina Milei y los Menem de sellar un acuerdo antes. Las provincias piden conocer qué partida del presupuesto les tocará, qué pasa con los fondos para la discapacidad y con la venta de tierras para extranjeros.
Al menos tres de los doce gobernadores que acompañaron a Milei a París y posaron en selfies frente al Palacio del Eliseo ponen en duda que haya votos para suspender las primarias, aunque el jefe de Gabinete, Diego Santilli, diga lo contrario. “Apuntan a los gobernadores, pero ellos no manejan tantos senadores y diputados como creen”, describe un legislador opositor aliado.
Ningún mandatario provincial muestra todas sus cartas. Predican colaboración, pero por lo bajo perciben la debilidad del oficialismo y esperan que el horizonte aclare. Por las dudas, la mayoría desdobla: para ganar en una campaña local y para tener tiempo entre la elección provincial y el comicio nacional, ubicar sus fichas en el candidato presidencial que más les convenga. Milei, o quien sea.

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