El Gobierno nacional minimizó la preocupación de los enviados de Donald Trump por la ley de soberanía de Malvinas.
La inquietud se hizo pública en el Palacio San Martín, cuando Christopher Landau dijo que Estados Unidos “obviamente” mira “los intereses de nuestras empresas”.
Landau agregó que “respetamos el proceso legislativo de la gran nación argentina”. En la Casa Rosada, destacaron esa parte y restaron peso al resto.
Un dirigente de la cúpula violeta lo resumió con ironía: “Dijo lo obvio. Estados Unidos mira los intereses de sus empresas, como cualquier país. Y también dijo que respeta el proceso legislativo argentino. ¿Qué más que eso se pretende?”
El oficialismo sostiene que no hay presión para modificar el proyecto, que Milei convirtió en caballito de batalla. “La ley de soberanía protege recursos argentinos en Malvinas. Las empresas que quieran operar en la Argentina tienen que cumplir la ley argentina, y fin”, afirmó un alto dirigente, en reserva.
Poco después de la conferencia de Quirno, Santiago Caputo, autor del proyecto, escribió “TMAP”, por Todo Marcha Acorde al Plan. La sigla aludió a una imagen con la que el ministro de Economía, Luis Caputo, celebró su reunión con Landau.
Santiago Caputo suele trabajar tras bambalinas, pero esta vez se sumó a la mesa en la sede de Economía para hablar con los delegados de Marco Rubio. En el Gobierno explicaron que fue “porque es el asesor presidencial” y evitaron confirmar si se habló de Malvinas.
Del encuentro participaron Juan Pablo Segura, de origen argentino, William Herter, la asesora Viviana Bovo y el consejero económico Matt Stokes.
También estuvieron el embajador argentino en Washington, Alec Oxenford, y el embajador estadounidense en Buenos Aires, Peter Lamelas.
El episodio tiene un antecedente: el 15 de octubre, en la Cuarta Comisión de la ONU, Washington pidió disolver el Comité de Descolonización, el foro donde la Argentina reclama cada año por la soberanía del archipiélago.
Según informó Infobae, el vocero Adrián Ravera admitió que la postura nacional estaba en revisión y no descartó cambios en la ley durante el debate parlamentario. En la conferencia, Landau encuadró la propuesta dentro de una reforma general de Naciones Unidas.
Quirno calificó el reclamo como “innegociable” y sostuvo que la eventual desaparición del foro no afecta la posición argentina sobre la soberanía.
El oficialismo está sobre el borde del asiento desde que Milei llevó el tema al tope de la agenda en cadena nacional el jueves 3 de septiembre, con todo el Gabinete y una gran expectativa.
Lo presentó como una “causa” nacional y sagrada, convencido de que no habría espacio para los cuestionamientos opositores. Hace tres semanas, Santiago Caputo envió a la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzábal Murphy, a defender la iniciativa en comisión.
Pero la firma del dictamen se postergó otra vez. El plenario de comisiones previsto para el martes fue cancelado, luego de cuatro reuniones sin acuerdo.
En la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, el debate se sigue de cerca porque involucra al Gobierno nacional y a empresas extranjeras.

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