El mercado de granos entra en octubre con presión en Chicago, pero Sudamérica empieza a ganar protagonismo. Para Argentina, la soja y el maíz definen precios y oportunidades comerciales.
En soja, la cosecha de Estados Unidos pesa sobre los precios y China mantiene una demanda moderada. Brasil vuelve a ser proveedor clave, mientras en Argentina la evolución de las primas de harina y aceite será determinante.
La capacidad de China para absorber la oferta sudamericana será central. Si la demanda se acelera, favorece la competitividad regional; si se mantiene moderada, presiona precios físicos, primas y márgenes de procesamiento.
En maíz, Estados Unidos enfrenta stocks superiores a los previstos y Brasil expande el uso del cereal para etanol. Ese consumo interno puede reducir su saldo exportable y abrir oportunidades para Argentina.
El maíz argentino mantiene un ritmo exportador sólido en la campaña 2025/26. Entre marzo y agosto, los embarques estuvieron en niveles elevados, con un máximo superior a 5 Mt en julio, y septiembre mostró moderación con demanda externa activa.
La competitividad local sigue siendo clave, especialmente en Asia, donde el maíz argentino mantiene valores atractivos. La menor disponibilidad exportable del Mar Negro y una cosecha estadounidense más ajustada aportan respaldo al mercado internacional.
En el plano doméstico, septiembre registró cuatro semanas consecutivas con ventas superiores a 1 Mt y el line-up alcanzó 2,3 Mt, el mayor nivel para esta época del año desde 2021.
La campaña ya acumula unas 43 Mt comprometidas, de las cuales cerca de 40 Mt corresponden a exportaciones, un récord absoluto. Frente a una producción estimada en 72,5 Mt, todavía existe oferta importante por comercializar.
El desafío será sostener la competitividad externa y absorber ese volumen sin que la abundancia de oferta limite la recuperación de los precios locales. La logística internacional también modifica costos: los compradores evalúan el precio FOB, el flete y la seguridad de los embarques.
Las dificultades en el Mar Negro obligan a comparar el costo total puesto en destino. Cuando ese costo resulta competitivo, se generan oportunidades para los proveedores sudamericanos, con Argentina en una posición de mayor relevancia.
El complejo de aceites también da una señal: una menor disponibilidad de aceite de girasol en el Mar Negro y firmeza de aceites vegetales pueden mejorar el valor relativo de la soja procesada. Eso pesa en el crushing y la exportación de subproductos en Argentina, Brasil y Paraguay.
El mercado energético agrega otra variable. La caída reciente del petróleo reduce parte del respaldo que reciben los biocombustibles, pero el crecimiento estructural del etanol de maíz en Brasil y la demanda de aceites vegetales para Argentina mantienen abierto un espacio.
Con información de: Clarín y datos del mercado de granos.

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