Viviana Brizuela cumplió 61 años el sábado pasado, el mismo día que aparecieron los restos de Agostina Vega. La adolescente de 14 años llevaba una semana desaparecida en Córdoba cuando fue hallada descuartizada. El principal acusado por el crimen es su hijo, Claudio Gabriel Barrelier de 33 años.
"Quiero verlo a mi hijo y que me explique; ¿por qué?", declaró la mujer en diálogo exclusivo. "A mi cumpleaños lo pasé todo el día tirada en la cama llorando. Es un dolor tan grande en el pecho. Estamos todos destrozados", agregó entre lágrimas.
La noticia golpeó duramente a la familia, no solo por la brutalidad del caso, sino porque jamás imaginaron que Claudio fuera capaz de algo así. "Era un sol, lo quería todo el mundo. Acá salía y saludaba a todo el mundo. Era un chico sano", describió la mujer que trabajó como guardia de seguridad y empleada doméstica.
Viviana vive a apenas 15 cuadras de la casa de su hijo en Juan Del Campillo 878, donde habría ocurrido el macabro asesinato la noche del sábado 23. Según relató, conocía a Melisa Heredia, madre de Agostina, de cuando Claudio jugaba al fútbol años atrás, pero nunca había visto a la adolescente.
La mujer describió la vivienda donde ocurrió el crimen como "enorme", con 10 metros entre el garaje delantero y la cocina del fondo. Esa noche estaban presentes la pareja de Claudio, Marianela, y su nieta de 11 años, pero "no escucharon nada porque estaban en el fondo", explicó.
"No sé por qué hizo lo que hizo. No sé qué presión habrá tenido para hacer todo esto", se preguntó Viviana, sugiriendo que podría haber otras personas involucradas. Sin embargo, hasta el momento Barrelier es el único detenido e imputado por el homicidio.
La muerte del padre de Claudio cuando él tenía 18 años marcó profundamente a la familia. "Cuando falleció su padre lo senté y le dije: 'ni el alcohol ni la droga te van a devolver a tu padre. Quiero que sigas siendo la persona que sos'", recordó llorando.
Según su testimonio, hacía más de un mes que no veía a su hijo, aunque hablaban por teléfono semanalmente. "Me decía que estaba ocupado, trabajando. Como no le alcanzaba la plata iba y hacía cosas de electricidad, albañilería", explicó.
Mientras tanto, los rastrillajes continúan en el descampado de 240 hectáreas del barrio Ampliación Ferreyra, ya que aún faltan restos de Agostina. El fiscal no descarta que haya más personas involucradas en el caso que conmocionó a Córdoba.

Comentarios