El 8 de octubre de 2016, Lucía Pérez tenía 16 años, vivía con sus padres en Mar del Plata, cursaba el último año de la secundaria y le gustaban el arte y los animales. Su mamá, Marta Montero, recuerda que podía haber sido veterinaria. Esa mañana salió de su casa y nunca volvió. Diez años después, la familia sigue luchando para que la muerte de Lucía sea caratulada y juzgada como femicidio.
En estos diez años hubo tres hombres imputados, dos juicios orales, una condena a prisión perpetua, una absolución, una decisión de Casación que anuló la figura del femicidio, una nueva determinación de pena y un condenado que obtuvo la libertad condicional. Para Marta, en cambio, la respuesta sigue siendo la misma que aquel primer día: “Fue femicidio. Nosotros vamos por el tercer juicio”.
La historia comenzó el 7 de octubre de 2016. Según la investigación, Lucía conoció a Matías Farías y Juan Pablo Offidani en las inmediaciones de la Escuela Media N° 3 de Mar del Plata, donde ellos vendían marihuana. Al día siguiente, Farías y Offidani fueron a buscarla y la llevaron a una casa del barrio Alfar, que alquilaba Farías. Allí, de acuerdo con la acusación, Lucía recibió drogas y fue abusada sexualmente. Horas después, los hombres la llevaron, ya sin signos vitales, a una unidad sanitaria de Playa Serena. Los médicos intentaron reanimarla durante 40 minutos.
La investigación inicial quedó marcada por una serie de controversias. La fiscal María Isabel Sánchez sostuvo públicamente que Lucía había sido abusada y que había sufrido un ataque brutal. Cuatro días después de la muerte, sus declaraciones provocaron una enorme conmoción. El caso derivó, el 19 de octubre de 2016, en el primer Paro Nacional de Mujeres, que convirtió el rostro de Lucía en uno de los símbolos de la movilización contra la violencia de género.
Los tres acusados quedaron detenidos: Farías, Offidani y Alejandro Maciel, señalado por encubrimiento. Desde el comienzo, la familia pidió que el crimen fuera investigado y juzgado como un femicidio. La acusación fiscal había planteado para Farías el delito de abuso sexual agravado por el suministro de estupefacientes seguido de muerte, en concurso con femicidio. Para Offidani, como partícipe necesario.
El primer juicio comenzó en octubre de 2018. Durante las audiencias declararon médicos, peritos, vecinos y testigos. Los peritos coincidieron en que la causa más probable de muerte había sido una “asfixia tóxica”, con congestión y edema pulmonar que derivaron en una falla cardíaca. También hubo controversias sobre las lesiones encontradas en el cuerpo y sobre si eran compatibles con un abuso sexual.
La fiscalía pidió prisión perpetua para Farías y 18 años para Offidani. Sostuvo que había existido una relación desigual de poder entre una adolescente de 16 años y un hombre de 23 que le proveía drogas.
El 26 de noviembre de 2018 llegó el primer veredicto. El Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de Mar del Plata, integrado por Aldo Carnevale, Facundo Gómez Urso y Pablo Viñas, absolvió a Farías y Offidani por el abuso sexual y el femicidio. También absolvió a Maciel del encubrimiento. Farías y Offidani, en cambio, fueron condenados a ocho años por comercialización de estupefacientes.
La reacción fue inmediata. Hubo movilizaciones multitudinarias y un paro nacional de mujeres. La sentencia fue cuestionada por organizaciones feministas, especialistas y por la propia familia, que sostuvo que el tribunal había utilizado estereotipos para analizar la vida y la sexualidad de Lucía.
La Fiscalía General bonaerense apeló. En 2020, Casación anuló las absoluciones y ordenó un nuevo juicio.

Comentarios