El sueño de Lucas Zelarayán se hizo realidad el domingo en el estadio Kempes de Córdoba. El capitán de Belgrano, de 33 años, levantó la copa que tanto deseaba tras vencer a River por 3 a 2 en una final histórica que le dio al Pirata su primer título en Primera División.
"Siempre tuve la misma ilusión. Desde que era chico y venía a la cancha soñé con ver a Belgrano campeón. Cuando empecé a jugar y me tocó irme, siempre dije: 'Voy a tratar de volver joven para ayudar al equipo a lograr un título en Primera'. Y lo logramos", declaró el Chino Zelarayán, apodo que se ganó por la forma de sus ojos pese a ser de origen armenio.
El mediocampista, que regresó a su club de amores en enero de 2025 tras casi una década en el exterior, se convirtió en el símbolo de esta consagración. Con lágrimas en los ojos, abrazó al técnico Russo Zielinski y al presidente Luifa Artime en pleno campo de juego, sellando un momento que quedará grabado para siempre en la memoria celeste.
"Nunca nos dimos por vencidos. Lo vivimos también ante Argentinos, que estuvimos dos veces en desventaja. Lo fuimos a buscar porque tenemos corazón y sentido de pertenencia", explicó sobre la clave del triunfo ante River, en una final que tuvo todas las emociones.
La historia de Zelarayán con Belgrano viene de la cuna. Criado en el barrio Residencial Oeste de Córdoba, de chiquito iba a la popular del estadio de Barrio Alberdi junto a una familia fanática del Pirata. Su primer gol en Primera fue, casualmente, contra River en abril de 2014, para darle una victoria 2-1 a Belgrano en el mismo Kempes donde ahora se consagró campeón.
El recorrido del Chino por el exterior incluyó pasos por Tigres de México, Columbus Crew de la MLS y Al Fateh de Arabia Saudita. También jugó para la Selección de Armenia, de la que se retiró la temporada pasada. Pero siempre mantuvo el sueño de volver para ser campeón con Belgrano.
Lo que pocos saben es que Marcelo Gallardo lo buscó para River a principios de 2018, pero las negociaciones con Tigres no prosperaron. El Muñeco terminó pidiendo a Juan Fernando Quintero, quien se convirtió en leyenda millonaria. También habría recibido un llamado de River a fines del año pasado, pero el Chino ya tenía decidido su destino.
"Tuve una pérdida de mi tío, la familia la pasó mal. No lo tengo más físicamente pero está conmigo. Estuvo acá, estuvo presente y nos ayudó a salir campeones", expresó entre lágrimas, recordando a su tío Billy, quien hizo de Belgrano a toda la familia y que desde el cielo fue testigo de esta consagración histórica.
A los 33 años y cerca de cumplir los 34, Zelarayán cerró el círculo como siempre soñó: siendo capitán, ídolo y campeón con la camiseta que lleva en el corazón desde niño. "Esto fue una película", como él mismo definió, pero con final feliz para el Pirata y para un jugador que eligió el amor por encima de todo.

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