La frase de Eduardo Coudet resonó fuerte en el vestuario de River hace un mes: 'Esto era Vietnam'. El entrenador buscaba estimular a su plantel de cara a los decisivos playoffs, pero fueron los más jóvenes quienes tomaron la posta y empujaron al equipo hasta la final del Torneo Apertura. Son los 'vietnamitas' del Chacho, una generación que mezcla talento, sacrificio y una historia de superación que emociona a todo Núñez.
Franco Beltrán es la gran revelación del arco millonario en 2026. Con apenas 21 años, el arquero se adueñó de los tres palos más importantes del país y mantiene en vilo a la dirigencia, que ya negocia una renovación de contrato. Su historia es particular: llegó a River a los 17 años sin experiencia previa en clubes afiliados a AFA, después de jugar de manera amateur en el Club Pueyrredón.
Lo descubrió Tato Montes, entrenador de arqueros de River, quien lo llevó a probarse en Núñez donde ingresó directamente en Quinta División. Un detalle curioso: Beltrán era delantero antes de convertirse en guardameta. Sus números hablan por sí solos: mantuvo la valla invicta en 13 de los 24 partidos que disputó en el semestre, y ya suena como posible cuarto arquero de la Selección Argentina para el próximo Mundial.
El contrato de Beltrán se extiende hasta diciembre de 2027 con una cláusula de rescisión de 25 millones de dólares. Mientras recibe las bendiciones de Franco Armani y Marcelo Barovero, el joven arquero ya está en charlas para una nueva renovación, aunque su mente está puesta en conquistar el título.
Lautaro Acosta representa la historia de superación más emotiva del plantel. El marcador central zurdo de 24 años, oriundo de Moreno, vendía alfajores en los semáforos hasta hace poco tiempo. Se formó en clubes del conurbano como Los Halcones de Moreno, Villa Luro Norte y La Victoria antes de llegar a River a los 14 años, cuando aún jugaba como volante por izquierda.
Acosta volvió a River a mitad del año pasado tras un exitoso préstamo en Central Córdoba, donde debutó en Primera División, ganó la Copa Argentina y jugó la fase de grupos de la Copa Libertadores. La confianza de Coudet fue clave para su consolidación, sosteniéndolo incluso después de errores en partidos importantes como el Superclásico. Hijo de Alejandro y Adriana, tiene cinco hermanos y representa el sueño del pibe del conurbano que llega a lo más alto.
Rodrigo Galván completa el trío de juveniles que marcan el presente de River. Nacido en 2000 en el barrio El Talar, el mediocampista de 26 años vivió una montaña rusa en su carrera. Debutó en el Superclásico durante la pandemia, cuando River tuvo que jugar con varios juveniles por los casos masivos de COVID-19 en el plantel, pero después no tuvo continuidad.
Galván fue cedido cuatro veces a Defensa y Justicia, Colón, Tigre y Vélez, ganando experiencia hasta que Marcelo Gallardo decidió retenerlo a principios de este año. Con la llegada de Coudet terminó de consolidarse, adaptándose a diferentes posiciones del mediocampo. Sus primeros dos goles con la banda roja los marcó en el 3-0 a Belgrano en la fase regular, partido en el que además fue figura.
La apuesta de Coudet por estos jóvenes no es casualidad. El entrenador encontró en ellos la mezcla perfecta entre hambre de gloria y calidad futbolística que necesitaba River para llegar a la final. Los 'vietnamitas' del Chacho no solo empujan al equipo hacia el título, sino que representan el futuro de una institución que siempre supo apostar por sus juveniles.
Con la final del Torneo Apertura a la vuelta de la esquina, estos tres jugadores se han convertido en símbolos de una generación que no conoce límites y que sueña con escribir su nombre en la historia grande de River Plate.

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