Una exposición en el Pabellón 8 de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires está conmoviendo a miles de visitantes con una historia que muchos porteños desconocían: durante la última dictadura militar, no solo desaparecieron personas, sino también libros enterrados por familias que temían por sus vidas.
La muestra "Censura planificada. Los libros en la mira de la dictadura militar (Argentina 1976-1983)" revela que se prohibieron aproximadamente 1.500 títulos, 1.300 autores y 300 editoriales, según documenta la investigadora Judith Gociol, curadora de la exposición y autora del libro "Un golpe a los libros".
"La dificultad de cuantificarlos con exactitud se debe a la diversidad y complejidad de los mecanismos, a veces explícitos, a veces implícitos, de represión a la cultura", explica Gociol en diálogo con medios porteños.
Las imágenes más impactantes muestran quemas públicas de libros en patios de colegios y ejemplares enterrados por investigadores y familias amenazadas. Muchas familias de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano nunca pudieron volver a rescatar sus bibliotecas ocultas.
El Equipo Argentino de Antropología Forense participó en algunas exhumaciones, encontrando libros en estado diverso después de décadas bajo tierra. "Vueltos a la superficie décadas después, ninguno reapareció como fue dejado. A medio camino entre la destrucción y la salvación", reflexiona la curadora.
Durante el fin de semana, la gran afluencia de público en la feria hizo difícil circular por los pasillos. En el nuevo pabellón, personas de todas las edades se detenían constantemente ante las vitrinas. Juan, un adolescente de 14 años del barrio de Belgrano, comentó: "Es interesante poder recuperar algo que se creía extinguido".
Una gran pizarra permite al público interactuar escribiendo el libro que consideran indispensable para una biblioteca. La superficie blanca ya está colmada de palabras como un extenso grafiti colectivo. Un niño de 10 años escribió el sábado las palabras "muerte" y "desaparecidos".
Este año marca un doble aniversario: la Feria del Libro cumple 50 años, al igual que el inicio de la última dictadura. "Se cumplen 50 años del golpe cívico-militar que ensombreció a nuestro país, un aniversario que coincide con los primeros pasos que daba la Feria del Libro de Buenos Aires", destacó Ezequiel Martínez, director de la feria.
La tradicional Maratón de Lectura se pensó como un acto de memoria dándole voz a textos censurados. Entre las mesas de debate se destacaron "Cómo se leía lo que no se podía leer" y "Escribir en dictadura. Estrategias narrativas frente a la violencia, el silencio y el miedo".
Entre las historias exhibidas figura "La torre de cubos" de Laura Devetach, publicado en 1966, que incluye el cuento "La Planta de Bartolo", censurado por su mensaje sobre la educación gratuita. La ilustración original se exhibe como testimonio de una época en que hasta los cuentos infantiles eran considerados subversivos.

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