Con el arribo de la delegación previsto para el 6 de noviembre, los voluntarios que trabajarán durante la visita del papa León XIV a la Argentina ya retiraron los kits para sus tareas en Buenos Aires y Luján.
La organización del voluntariado avanzó en paralelo a los preparativos logísticos y espirituales, con puntos de distribución diferenciados según la asignación de cada participante.
En la Ciudad, el punto de retiro fue el Regimiento de Patricios. Allí se dispuso un recorrido por distintas estaciones: una para verificar la inscripción, otra para entregar la credencial y la tarjeta de transporte, una más para la mochila y un espacio separado para distribuir las prendas según el talle.
También se habilitaron sectores de asistencia para quienes trabajan durante las jornadas y no podían asistir en los horarios regulares. Los voluntarios asignados a ambas sedes —Buenos Aires y Luján— pasaron por el Regimiento de Patricios.
Quienes eligieron colaborar exclusivamente en Luján tuvieron su propio punto de distribución: el Club El Ateneo, ubicado en esa localidad. La división por sede buscó evitar concentraciones y facilitar la logística de un operativo que abarca a colaboradores llegados desde distintos puntos del país.
El contenido de cada kit quedó fijado con precisión. Dentro de la mochila, cada voluntario encontró una credencial identificatoria, una tarjeta SUBE habilitada para los traslados vinculados al voluntariado entre el 6 y el 13 de noviembre, un gorro, una botella, un rosario, una remera y una pulsera identificatoria.
La pulsera identificatoria tiene una particularidad operativa: debe conservarse sin colocar hasta el momento en que el voluntario comience sus funciones. Una vez puesta, no puede retirarse.
La tarjeta SUBE habilitada cubre los desplazamientos durante toda la semana de actividades papales, lo que facilita la movilidad de los colaboradores en el área metropolitana sin que deban gestionar individualmente su transporte.
Entre todos los elementos, los rosarios concentran un significado que va más allá de lo material. Fueron elaborados por familias vinculadas al movimiento de Schoenstatt, que acompañaron espiritualmente a los futuros voluntarios a través de esta iniciativa.
El armado y la organización de cada paquete contó con la participación de personas llegadas de distintas partes del país. Mientras en Argentina se afinaban los detalles, León XIV dedicó el Ángelus del domingo a reflexionar sobre la santidad.
“La santidad no es un privilegio para unos pocos, sino una vocación universal que nos interpela a cada uno de nosotros allí donde vivimos”, afirmó el pontífice en la Plaza San Pedro del Vaticano, en el marco de la Solemnidad de Todos los Santos.
También subrayó el valor de los gestos cotidianos de amor, la solidaridad, el perdón y el compromiso con la paz, en los días previos a su partida hacia Sudamérica. El viaje, que incluye Uruguay, Argentina y Perú, fue adelantado por el pontífice en la audiencia general.

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