El Fondo Monetario Internacional desembolsó US$ 1.000 millones a Argentina, elevando las reservas brutas del Banco Central a US$ 47.800 millones, su mayor nivel desde octubre de 2019. El giro se concretó tras la aprobación de la segunda revisión del programa económico que monitorea el organismo multilateral.
El directorio del FMI habilitó el desembolso la semana pasada, en el marco de una evaluación que contempla el cumplimiento de metas clave como el nivel de superávit primario, la acumulación de reservas y los límites de emisión monetaria. Esta inyección de divisas representa un respiro para las arcas del Banco Central, que venían mostrando signos de fragilidad según el propio organismo.
En su reporte técnico, el Fondo destacó que el programa de estabilización del gobierno de Javier Milei mostró "resultados impresionantes" desde fines de 2023. El organismo resaltó la fuerte baja de la inflación, el logro del superávit fiscal y los avances en la desregulación de la economía como pilares del programa económico actual.
Sin embargo, el FMI también advirtió sobre las turbulencias experimentadas durante 2025, asociadas a la incertidumbre política previa a las elecciones legislativas. Estos episodios derivaron en dolarización de carteras, pérdida de reservas y un endurecimiento de la política monetaria que complicó el panorama macroeconómico.
El organismo multilateral mantiene su preocupación por la fragilidad de las reservas y los riesgos políticos que se avecinan hacia 2027, año electoral clave. En este contexto, insiste en la necesidad de profundizar las reformas estructurales para consolidar la estabilidad macroeconómica alcanzada.
Para los mercados financieros y el sector empresarial del Área Metropolitana de Buenos Aires, este desembolso representa una señal positiva que podría contribuir a la estabilidad cambiaria y facilitar las operaciones de comercio exterior de las empresas radicadas en la región.
El próximo desafío será mantener el ritmo de acumulación de reservas en un contexto donde las presiones estacionales y los vencimientos de deuda externa seguirán demandando divisas del Banco Central en los próximos meses.

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