Las reservas internacionales del BCRA aumentaron US$ 2.464 millones en abril, marcando el cuarto mes consecutivo de crecimiento pese a la sostenida demanda de dólares por parte de personas y empresas argentinas. El resultado se explica por un superávit comercial cambiario de US$ 2.946 millones que permitió compensar los egresos por servicios y pagos de deuda.
Según el informe del Banco Central, la cuenta corriente del balance cambiario resultó positiva en US$ 1.333 millones, revirtiendo el resultado negativo de US$ 459 millones registrado en abril de 2025. Este desempeño se dio en un contexto donde continuó el proceso de "dolarización" de carteras por parte del sector privado.
Las compras de moneda extranjera realizadas por el BCRA en el mercado de cambios alcanzaron los US$ 2.770 millones, mientras que los ingresos por nuevas emisiones del Gobierno Nacional en el mercado local sumaron US$ 1.325 millones. Estos flujos positivos fueron parcialmente compensados por diversos pagos, incluyendo US$ 1.051 millones en cancelación de capital e intereses a organismos internacionales.
En el frente cambiario, el tipo de cambio nominal mostró una leve disminución respecto a marzo y cerró abril en $1.381 por dólar. "De este modo, continuó alejándose del límite superior de la banda de flotación cambiaria", destacó el BCRA en su reporte mensual.
Un dato que llamó la atención fue el magro ingreso por inversiones directas en el sector privado no financiero, que apenas alcanzó US$ 145 millones en abril. Los sectores que más aportaron fueron minería con US$ 43 millones y energía con US$ 18 millones, cifras que contrastan con los grandes anuncios de inversión realizados por el gobierno.
En el acumulado de los primeros cuatro meses del año, los ingresos por inversiones directas sumaron US$ 712 millones, mientras que los egresos por giro de dividendos y utilidades alcanzaron US$ 1.377 millones netos. Esta brecha evidencia que las empresas continúan girando más utilidades al exterior de las que ingresan como nueva inversión.
Para los analistas porteños, estos números reflejan una economía en proceso de estabilización macroeconómica, donde el sector externo muestra fortaleza pero aún enfrenta desafíos para atraer inversión productiva genuina. La sostenida acumulación de reservas brinda mayor margen de maniobra al BCRA en un contexto donde persiste la preferencia por el dólar entre empresas y particulares del AMBA.

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