La emblemática fábrica láctea La Suipachense, que quebró en noviembre de 2025 bajo control del grupo venezolano Maralac, está a punto de reabrir sus puertas en la localidad bonaerense de Suipacha. La nueva operadora, Compañía Láctea Suipacha SA, dirigida por Pablo Asci, alquiló las instalaciones por dos años y podrá utilizar la reconocida marca.
El intendente Juan Luis Mancini confirmó que la planta comenzará a operar con 53 empleados de los 142 que tenía antes de la quiebra, procesando inicialmente 50.000 litros de leche diarios. La producción se enfocará en leche larga vida, leche en polvo y yogures, con planes de exportar leche en polvo y reactivar la quesería.
"En 10 días iba a estar operativa la fábrica, por lo menos la línea Tetra Pack", explicó Mancini. La empresa podrá operar con los códigos de RNE y RNPA de la anterior Lácteos Conosur por 90 días, mientras tramita sus propias habilitaciones, un proceso que demora aproximadamente 60 días.
La crisis de La Suipachense se profundizó cuando el Juzgado Civil y Comercial N°7 de Mercedes decretó la quiebra de Lácteos Conosur S.A. La firma estaba bajo control del grupo Maralac, administrado por los empresarios venezolanos Manuel y Alfredo Fernández, quienes también dirigían ARSA, fabricante de los tradicionales postres SanCor.
Al momento de la paralización, la empresa llevaba más de tres meses sin producción y unos 140 trabajadores mantenían un acampe frente a la planta reclamando el pago de salarios adeudados. El conflicto de 2025 había reducido a la mitad su procesamiento, pasando de 4 millones de litros mensuales a poco más de 2 millones.
Según el ranking de Industrias Lácteas 2024/2025 del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), La Suipachense ocupaba el 14° puesto con 140.000 litros recibidos por día. La compañía había logrado captar entre el 2,5% y 3% del segmento de leche fluida en sachet y UAT en el mercado interno.
Mancini destacó que hay "buena recepción por parte de cadenas, de pools de compra, de distribuidores" para vender los productos suipachenses. También mencionó el trabajo con universidades para certificar buenas prácticas y garantizar la calidad del producto que llegue a las góndolas.
La reapertura representa una bocanada de aire fresco para la industria láctea bonaerense y especialmente para los trabajadores de Suipacha, que habían quedado sin empleo tras la debacle del grupo venezolano. El proyecto contempla un crecimiento gradual del plantel laboral, atado al desarrollo de las operaciones y la recuperación de la participación de mercado.

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