Un fallo de la Sala III de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo frenó este lunes las obras de demolición y remodelación del Luna Park, el emblemático estadio porteño que desde 1931 es escenario de la historia deportiva y cultural de Buenos Aires.
El tribunal revocó la sentencia de primera instancia que había autorizado los trabajos y ordenó suspender toda actividad constructiva hasta que se dicte una resolución definitiva en la causa judicial iniciada por organizaciones patrimonialistas.
La decisión representa un triunfo para las organizaciones Basta de Demoler, Fundación Ciudad y el Observatorio del Derecho a la Ciudad, que junto al constitucionalista Andrés Gil Domínguez habían apelado el fallo inicial de la jueza Natalia Tanno, quien en marzo había dado luz verde a las obras.
"Ahora no podrán avanzar con los trabajos constructivos o de demolición y continúa el trámite del amparo judicial con la medida cautelar vigente", confirmó a EFE el abogado Jonatan Baldiviezo, fundador del Observatorio del Derecho a la Ciudad.
El proyecto cuestionado, impulsado por Stadium Luna Park y gestionado por las firmas DF Entertainment y Live Nation -que tienen la concesión del estadio-, había sido aprobado en 2025 por el Gobierno porteño bajo la promesa de una "puesta en valor" y "actualización tecnológica".
Sin embargo, los denunciantes sostienen que la intervención implicaría la demolición de 11.613 metros cuadrados de interiores, incluyendo la remoción completa de las gradas de hormigón originales y la estructura del techo histórico. Según su denuncia, apenas se conservarían "fragmentos de la fachada perimetral como un gesto testimonial".
El Luna Park, ubicado a pocas cuadras de la Plaza de Mayo, fue fundado por Ismael Pace y José Lectoure en 1931 y hasta 1961 fue el estadio cubierto más grande de Sudamérica, con capacidad para 23.500 personas.
El estadio fue escenario de momentos históricos como el velatorio de Carlos Gardel en 1936, la boda de Diego Maradona y Claudia Villafañe en 1989, y la visita del Papa Juan Pablo II en 1987. En 2007, durante la presidencia de Néstor Kirchner, fue declarado Monumento Histórico Nacional.
Desde 2013, el Luna Park pertenece a Stadium Luna Park, una sociedad integrada por el Arzobispado de Buenos Aires y la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco, tras ser transferido por la histórica familia Lectoure que lo había administrado durante ocho décadas.
La batalla judicial continuará en los próximos meses, mientras el emblemático estadio de Corrientes y Bouchard permanece protegido por la medida cautelar que impide cualquier alteración de su estructura histórica.

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