La inflación en la Ciudad de Buenos Aires continuó su tendencia descendente y se ubicó en 2,1% en mayo, marcando la segunda desaceleración mensual consecutiva tras haber registrado 2,5% en abril y 3% en marzo.
Según los datos del Instituto de Estadística y Censos porteño, el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad acumula en los primeros cinco meses del año una suba del 14%, mientras que la trayectoria interanual se ubicó en 33,1%, lo que representa 0,7 puntos porcentuales por encima del mes previo.
La desaceleración de mayo se explica principalmente por el comportamiento de los precios de los bienes y servicios estacionales, que promediaron una suba de apenas 0,1%. Este resultado se debió a los incrementos en los precios de las verduras, que fueron contrarrestados por las caídas en los valores de los pasajes aéreos, las tarifas del alojamiento en hoteles por motivos turísticos y los precios de las frutas.
En contraste, los precios regulados aumentaron el 2,8%, impulsados por las alzas en las cuotas de la medicina prepaga (3,3%) y de los establecimientos educativos de nivel inicial, primaria y secundaria (3,1%). También se registraron actualizaciones en el boleto de colectivo y en las tarifas de agua del 3%.
El sector de transporte ferroviario mostró el mayor incremento mensual con un 5,5%, acumulando un alza interanual del 57,1%. Los precios regulados en su conjunto acumulan un 20,1% en los primeros cinco meses del año y un 40,9% interanual.
En el rubro alimentos y bebidas no alcohólicas, que registró una suba del 2,8%, el principal impulso provino de verduras, tubérculos y legumbres (14,5%), seguido por leche, productos lácteos y huevos (3,7%) y pan y cereales (2,6%). Por el contrario, las frutas registraron una caída del 3,4%, mientras que las carnes y derivados aumentaron solo el 0,5%.
El incremento en los precios de los alimentos impactó directamente en la línea de indigencia, que se incrementó un 2,8% en mayo, comparado con el 1,4% de abril. Esta aceleración refleja el mayor peso relativo de los alimentos en la canasta de consumo de los sectores más vulnerables.
El sector vivienda promedió un incremento del 2,2%, por las alzas en los valores de los alquileres y de los gastos comunes, junto con ajustes en las tarifas del servicio residencial de suministro de agua. Mientras tanto, salud aumentó 3% y educación se elevó 3,1%.
Durante mayo, la variación de la inflación porteña respondió fundamentalmente a las subas en alimentos y bebidas no alcohólicas, vivienda, salud y educación, que en conjunto explicaron el 64,9% del alza del nivel general. El resto de las divisiones, como prendas de vestir y calzado, tuvieron una incidencia menor con aumentos del 0,4%.

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