El Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero exhibe una obra que se presenta como la escultura más grande jamás construida y, al mismo tiempo, la más efímera.
La pieza, de Jaime de los Ríos, no ocupa una sala con mármol ni acero: convierte en línea luminosa el recorrido de datos entre dos personas que no se conocen.
Para activarla, dos participantes ingresan al mismo sitio web desde sus respectivas ciudades. Uno elige “soy el origen” y el otro “soy el destino”. Un servidor identifica el recorrido de la comunicación y lo dibuja sobre un mapa.
“Esa línea es la escultura. Dura lo que dura la conexión: unas décimas de segundo”, explica el artista en sus Instrucciones para encender un diálogo. La visualización muestra los cables, nodos y países que atraviesan los datos antes de llegar a destino.
La obra pone el foco en la infraestructura material de internet. Según el proyecto, buena parte de esas comunicaciones depende de cables de fibra óptica tendidos bajo los océanos y de redes controladas por operadoras y grandes compañías tecnológicas.
Los itinerarios digitales pueden coincidir con antiguos corredores marítimos, una relación que la instalación vuelve visible mediante el trazado de cada conexión. En el registro de la obra aparecen ciudades como Donostia, Viena, Riad, Sídney y Tucumán.
La exhibición incluye un video que documenta veinte conexiones entre las mismas dos personas a lo largo de varios meses. Cada encuentro se produjo desde una ciudad diferente y uno de los intentos no llegó a completarse.
De los Ríos trabaja en la intersección del arte, la ciencia y la tecnología. Es artista de nuevos medios, curador, director artístico y técnico de la New Art Foundation y fundador del laboratorio arteklab.
La curaduría está a cargo de Helga Massetani y Diana Wechsler. La propuesta establece un vínculo con Buenos Aires. Ecologías Urbanas, la exposición de Mikel Otxotek que también se presenta en el MUNTREF.
El programa EAS-EZE, que promueven Bitamine, el Instituto Vasco Etxepare y el MUNTREF para la internacionalización de artistas del País Vasco, cumplió diez años. La exposición puede visitarse con entrada gratuita de miércoles a domingo, de 11 a 18, en el antiguo Hotel de Inmigrantes, ubicado en Avenida Antártida Argentina, Ciudad de Buenos Aires.
El recorrido no es una metáfora decorativa: la pieza convierte en visible la red física que sostiene la comunicación digital. Cada línea dibujada muestra cómo un mensaje viaja entre direcciones distantes antes de convertirse en una imagen breve.
La muestra se suma a la programación del MUNTREF, que también presenta Buenos Aires. Ecologías Urbanas, de Mikel Otxotek. Ambas muestras abordan, desde perspectivas diferentes, los desplazamientos históricos y contemporáneos y las redes que conectan territorios.

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