El programa Inocencia Fiscal del gobierno de Javier Milei enfrenta una resistencia inesperada en Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires: la desconfianza histórica de los ahorristas hacia el sistema bancario. Según advirtió Bloomberg en un análisis publicado este domingo, solo una fracción mínima de los US$170.000 millones que el gobierno estima fuera del circuito formal ha ingresado al sistema desde febrero.
La agencia financiera estadounidense destacó que los depósitos en dólares crecieron menos de US$1.000 millones desde el lanzamiento del programa, una cifra que refleja la limitada efectividad de la propuesta oficial. La iniciativa busca atraer capitales con promesas de mayor confidencialidad y protección contra auditorías, pero persisten décadas de escepticismo marcadas por crisis como el "corralito" de 2001.
"Algunas personas todavía tienen miedo", afirmó Alejandro Lamas, comerciante de automóviles porteño entrevistado por Bloomberg. "Los gobiernos aquí han hecho todo tipo de locuras en el pasado, ¿cómo podrías confiar en ellos?", agregó, sintetizando el sentimiento que predomina en barrios de la Capital y el conurbano donde los dólares siguen guardándose bajo el colchón.
El Banco Nación intentó apelar al humor para revertir esta tendencia con una campaña que muestra colchones "caminando" hacia sucursales y aconseja "usar el colchón para descansar". Sin embargo, la estrategia publicitaria evidencia la magnitud del desafío: cambiar hábitos profundamente arraigados en la cultura financiera argentina.
La desconfianza tiene raíces traumáticas. En 2001, el gobierno restringió retiros y transformó depósitos en dólares en pesos que perdieron el 75% de su valor en poco tiempo. "Cuando la oposición empezó a ganar las elecciones el año pasado, fue un gran susto y todos se lanzaron otra vez a comprar dólares", relató Marcelo Capobianco, carnicero y seguidor de Milei.
Bloomberg describió para su audiencia internacional los hábitos precisos de este mercado paralelo: los billetes de US$100 se clasifican como "cara chica" o "cara grande" según el tamaño del retrato de Benjamin Franklin, una diferencia que impacta en su valor de intercambio. "Te sorprendería lo húmedos y malolientes que pueden llegar a estar los billetes cuando han estado escondidos bajo un colchón durante años", confesó Lamas.
A inicios de 2026, los depósitos en dólares alcanzaban los US$40.000 millones, una cifra pequeña frente a la masa de dinero que circula por fuera del sistema. Aunque la administración Milei cuenta con el mayor nivel de confianza pública en décadas, ello no basta para revertir costumbres forjadas por la inestabilidad política y las crisis recurrentes.
"Cuando tu dinero pierde valor, todos corren al dólar. Nadie acá ahorra en pesos, y si lo hacés, es el final del juego", resumió Capobianco el cálculo que hacen millones de argentinos, especialmente en el AMBA, donde se concentra la mayor parte de estos ahorros informales.

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