La galería Miranda Bosch de Palermo recibe hasta fin de abril una muestra que celebra la belleza del diseño cotidiano. La forma del asombro es la exhibición del proyecto curatorial La Cúpula, fundado en 2020 por Anita Gil, que propone una reflexión sobre los objetos que habitamos.
La muestra reúne lámparas, mesas, asientos y objetos decorativos que dialogan entre la historia y la contemporaneidad. El núcleo de la selección está compuesto por piezas del paradigma moderno de los años 50 y 70, complementadas con objetos que se anticipan o continúan esa tradición estética.
Entre las piezas destacadas figura la silla Bauhaus que Ricardo Blanco diseñó en los años 90, estableciendo un diálogo con íconos como la Red Blue Chair de Gerrit Rietveld (1917) y la Silla Cesca de Marcel Breuer (1928). Esta conversación tripartita refuerza los principios de honestidad material, minimalismo y funcionalidad que definieron los albores de la modernidad.
La curaduría también incluye el asiento Tobias del sueco Carl Öjerstam para IKEA, que utiliza policarbonato para hacer invisible el soporte corporal mientras mantiene la estructura cantilever. Esta pieza profundiza las premisas modernas sumando la accesibilidad económica característica del diseño nórdico.
En el apartado de iluminación, Gil adopta la filosofía japonesa que encuentra belleza en las luces difusas y valora la penumbra como espacio de intimidad. Los diseñadores argentinos Alberto Chur y Eduardo Cabrejas trabajaron con cristal níveo y vidrio opalino, mientras que los italianos Rodolfo Dordoni y Gaetano Sciolari exploraron estructuras geométricas.
La muestra incluye artefactos de ILUM, empresa argentina prolífica entre los años 60 y 80 especializada en luminarias domésticas. La galería Miranda Bosch, instalada en una antigua casa aristocrática porteña con techos de doble altura, funciona como escenario impoluto donde las paredes blancas otorgan protagonismo total a las piezas.
Según explica la curadora, el proyecto busca reivindicar al arte y al diseño como situaciones permanentes que permiten habitar el hogar como lugar de calma, donde el tiempo se convierte en sinónimo de belleza cotidiana. Las palabras clave son modernidad, innovación, geometría racional, materiales auténticos y síntesis.

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