La actividad económica volvió a tropezar en febrero de 2026, registrando una caída de 2,6% respecto a enero y de 2,1% interanual, según informó el INDEC a través del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). El dato cortó una racha de dos meses consecutivos de crecimiento que había generado expectativas de recuperación.
Para encontrar una caída interanual mayor hay que retroceder hasta septiembre de 2024, cuando había sido de 2,4%, mientras que la pérdida mensual iguala la registrada en diciembre de 2023. Con este resultado, el EMAE acumula un retroceso de 0,2% en el primer bimestre del año.
Los sectores más golpeados fueron precisamente aquellos con mayor peso en la economía del AMBA: la industria manufacturera cayó 8,7% interanual y el comercio mayorista y minorista retrocedió 7%. Ambos sectores, pilares del conurbano bonaerense, restaron 2,2 puntos porcentuales a la variación interanual del indicador.
En contraste, los sectores que traccionaron el crecimiento fueron Pesca (14,8%) y Explotación de minas y canteras (9,9%), actividades con escasa presencia en la región metropolitana. La Agricultura y ganadería también mostró un alza del 8,4%, confirmando el patrón de crecimiento concentrado en sectores primarios.
El ministro de Economía Luis Caputo salió a atenuar el impacto del dato en redes sociales, argumentando que "la tendencia subyacente siguió ubicándose en terreno positivo con una suba de 0,1%". Además, atribuyó parte de la caída a que febrero tuvo dos días hábiles menos que en 2025 y al paro general de la CGT, medida que el gobierno había desacreditado en su momento.
Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, fue más crítico: "La actividad crece por los sectores ligados a la demanda extranjera, mientras que los sectores ligados a la demanda interna y los grandes conglomerados urbanos caen fuertemente". Para el analista, se trata de "un crecimiento muy heterogéneo y particularmente concentrado en sectores de bajo dinamismo en el empleo".
La consultora LCG proyecta para 2026 "una expansión de la actividad por debajo del 3% anual promedio, traccionado por unos pocos sectores". Según su análisis, el posible derrame hacia el resto de la economía estará limitado, y los beneficios de la estabilidad cambiaria serán compensados por el perjuicio que genera un tipo de cambio que afecta los márgenes de sectores intensivos en mano de obra, precisamente aquellos con mayor peso en el AMBA.

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