En una jornada que calificaron como "histórica para la Argentina", el gobernador bonaerense Axel Kicillof y el intendente de La Matanza Fernando Espinoza encabezaron un reclamo masivo al gobierno nacional por la crisis que atraviesan los municipios del conurbano y el interior del país.
La protesta se enmarcó en el Encuentro Nacional de Gobiernos Locales, donde cerca de 500 jefes comunales de diferentes partidos políticos marcharon hasta el Ministerio de Economía para presentar un documento al ministro Luis Caputo, alertando sobre el impacto de las políticas de ajuste en las economías locales.
Espinoza, quien también preside la Federación Argentina de Municipios (FAM), fue contundente al describir la situación: "No queremos ver a ningún jubilado, ni a ningún chico desnutrido". El jefe comunal matancero denunció que los tarifazos y aumentos de alimentos y medicamentos superaron el 750%, mientras que los sueldos se mantuvieron estancados.
El dato más alarmante que expuso Espinoza fue la caída de la coparticipación federal: "Más de 22 billones de pesos" menos para la provincia de Buenos Aires, con una reducción del 21% en dos años y una caída del 8% solo en el último mes. Esta merma de recursos impacta directamente en los 135 municipios bonaerenses, que deben atender una demanda social creciente con menos fondos.
Por su parte, Kicillof respaldó el reclamo de los intendentes, a quienes definió como "el primer escalón de nuestra democracia". El gobernador fue duro con la gestión nacional: "El gobierno de Milei no puede hacerse más el sordo, ciego, mudo y distraído", y advirtió que se está generando una "catástrofe económica y social".
Entre las medidas concretas que reclamaron, Espinoza exigió retrotraer el precio de la nafta al 1° de marzo y reactivar la obra pública. Denunció que el gobierno nacional retiene seis billones de pesos que recauda con el impuesto a los combustibles sin subsidiar el aumento de las naftas, mientras las rutas del país se encuentran en estado crítico.
El panorama que describieron incluye el quiebre de productores de los rubros vitivinícolas, cítricos y avícolas, y el cierre de más de 22.000 empresas. "Las ciudades industriales de la Argentina se están cayendo a pedazos", sentenció Espinoza, instando a los funcionarios nacionales a salir de sus oficinas para "dimensionar lo que está pasando".
Esta movilización de intendentes marca un punto de inflexión en la tensión entre el gobierno nacional y los municipios, especialmente los del conurbano bonaerense, que concentran la mayor densidad poblacional del país y enfrentan los mayores desafíos sociales con recursos cada vez más escasos.

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