Con una agenda paralela a la del presidente Javier Milei en la Asamblea General de la ONU, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, cumplió su primera jornada en Nueva York con reuniones estratégicas con representantes de fondos de inversión y ejecutivos de grandes corporaciones. El mandatario provincial aprovechó cada encuentro para marcar distancia con el modelo económico nacional y cuestionar el régimen de incentivos a grandes inversiones impulsado por la Casa Rosada.
Acompañado por Carlos Bianco –ministro de Gobierno–, Pablo López –ministro de Economía–, Juan Manuel Padín –subsecretario de Relaciones Institucionales– y la asesora Cecilia Nicolini, Kicillof se reunió con representantes de Eaton Vance, Vanguard, GoldenTree, Mesaret y BlackRock, entre otros fondos acreedores de la provincia. El objetivo: repasar la situación de la deuda provincial y el cumplimiento de los compromisos asumidos en la renegociación.
Desde la comitiva oficial explicaron que se abordó "la situación de la provincia en el contexto nacional y cómo la macro marca una realidad que no vive la población". En la previa del viaje, Bianco había remarcado que buena parte de los compromisos de deuda venían de la gestión de María Eugenia Vidal y que la administración actual cumple el cronograma de vencimientos. "Nosotros nos estamos ocupando, como siempre hizo el peronismo, de pagar en tiempo y forma", aseguró el ministro.
Tras el encuentro con los fondos, Kicillof mantuvo reuniones con ejecutivos de Microsoft, Mastercard, Google, MetLife, Dreyfus y otras compañías de energía, petróleo y gas, minería, comercialización de granos, logística, farmacéutica, biotecnología, servicios financieros y tecnológicos, seguros, tecnología, inteligencia artificial, infraestructura informática, consultoría, software y medios de comunicación. Allí, el gobernador lamentó que sea "un gran momento para la Argentina, en este nuevo orden mundial, desperdiciado por la política de Milei y las decisiones que toma el gobierno sin tener un plan concreto de desarrollo".
El cuestionamiento más duro apuntó al RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones), la herramienta estrella del gobierno nacional para atraer capitales extranjeros. "Necesitamos una política industrial que no pondere a un sector sobre otro sino que abarque grandes y pequeñas empresas que generen más empleo, de calidad y que contemple el cuidado del medio ambiente y nuestros recursos naturales", transmitieron desde la comitiva al finalizar la jornada.
La actividad había arrancado con una charla en la universidad The New School, organizada por el Observatorio de América Latina, bajo el lema "América Latina en la encrucijada: el futuro de la democracia, la economía y la política progresista en un mundo fracturado". Allí, Kicillof planteó: "Estamos convencidos de que tanto la Argentina como América Latina en su conjunto tienen nuevas oportunidades en este orden mundial que se está configurando. En el caso de nuestro país, contamos no solo con recursos naturales, sino también con un sistema científico y de innovación con un enorme potencial, capacidades productivas y una fuerte tradición industrial".
Sin embargo, agregó: "Lamentablemente, todo esto no está siendo aprovechado porque las políticas de Milei están en las antípodas de nuestras necesidades de desarrollo: mientras entrega nuestros recursos estratégicos, destruye el empleo, los salarios y la industria nacional. Necesitamos más que nunca avanzar en una verdadera integración regional para conformar un bloque que nos permita insertarnos en este nuevo orden global".
Para este miércoles, Kicillof tiene previsto compartir un desayuno con el alcalde Zhoran Mamdani, el presidente español Pedro Sánchez y otros representantes de naciones que asisten a la Asamblea General de la ONU, bajo el lema "Construyendo una economía para la mayoría". Luego dará una conferencia pública abierta en la Universidad de Columbia y realizará entrevistas con medios internacionales.
La gira de Kicillof en Nueva York se da en un contexto de creciente tensión entre la provincia de Buenos Aires y la Nación. Mientras el gobierno de Milei avanza con su agenda de desregulación y apertura económica, el gobernador bonaerense busca posicionarse como una alternativa de desarrollo con mayor intervención estatal y protección de la industria nacional. El cumplimiento de los compromisos de deuda heredados de la gestión Vidal le permite al mandatario provincial mostrarse ante los inversores como un gestor confiable, al tiempo que critica el rumbo macroeconómico nacional.

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