La asunción de Axel Kicillof como presidente del PJ bonaerense estuvo marcada por un dato político contundente: la ausencia del diputado Máximo Kirchner, quien prefirió realizar visitas partidarias en Santa Fe antes que participar del traspaso de mando en La Plata.
El hijo de Cristina Fernández de Kirchner y líder de La Cámpora evitó así la foto institucional con su sucesor en la conducción partidaria, profundizando las diferencias internas del peronismo bonaerense que gobierna desde hace 20 años consecutivos la provincia más poblada del país.
La ceremonia se realizó en la sede de calle 54 entre 7 y 8 de La Plata, donde funciona tanto el PJ provincial como el platense. Allí se convocó al primer plenario de autoridades para iniciar el ordenamiento general del partido, con temas como la revisión del padrón de afiliados y los mecanismos de capacitación de cuadros.
Este traspaso es fruto de un acuerdo de última hora alcanzado en marzo para evitar una elección interna que amenazaba con fracturar definitivamente al peronismo provincial. La fórmula de consenso estableció que Kicillof sería presidente, Máximo Kirchner titular del Congreso partidario, Verónica Magario vice primera y Federico Otermín vice segundo.
Para el gobernador, asumir la presidencia del PJ representa un paso clave en su estrategia de consolidación del liderazgo y fortalecimiento de su posicionamiento nacional. Ya había conformado su movimiento Derecho al Futuro con intendentes, dirigentes y legisladores, buscando expandirlo a otras provincias con la mirada puesta en 2027.
Sin embargo, este proyecto no cuenta con el aval explícito del kirchnerismo duro. Las tensiones se manifestaron esta semana en el cruce entre la intendenta de Quilmes Mayra Mendoza y el ministro de Gobierno provincial Carlos Bianco, cuando la dirigente cuestionó la falta de solidaridad hacia Cristina Kirchner durante su operación.
Otro episodio que evidenció las diferencias internas fue el pedido de "emergencia alimentaria" del senador Mario Ishii para la provincia, sin mencionar los recortes nacionales a los programas sociales, justo cuando Kicillof presentaba una denuncia en la Corte para restituir esos fondos.
La ausencia de Máximo Kirchner en la asunción confirma que el peronismo bonaerense transita un momento de alta tensión interna, donde cada gesto político adquiere relevancia en la disputa por el control del espacio que aspira a recuperar la presidencia en las próximas elecciones nacionales.
Con información de: Clarín

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