En la cúpula libertaria, Karina Milei dejó de ser un nombre que se pronuncia en voz baja. Su hermano, Javier Milei, la llama “el jefe”, la compara con Moisés y la ubica como la funcionaria más poderosa del gabinete. Ahora, a doce meses de la elección presidencial, su perfil sube con una intención clara: no dejar que otros construyan el relato sobre su figura.
La secretaria general de Presidencia levantó su exposición pública como nunca antes en los casi tres años de gestión. En los despachos de la Casa Rosada trazaron el 31 de octubre como fecha límite para sellar acuerdos con potenciales aliados y avanzar con la suspensión de las PASO. La medida no está asegurada, y cerca de la presidenta de La Libertad Avanza reconocen: “Si no hay luz verde, habrá que cambiar la estrategia”.
El plan incluye un operativo de seducción. Diego Santilli, Luis Caputo y el Presidente intentaron persuadir a trece mandatarios provinciales en París. Antes de ese viaje, cerca de Karina sugerían que los gobernadores que no apoyen la reforma política se convertirían en opositores con competencia dura y real. Queda por ver si, con una economía al borde de la recesión técnica y ruido interno por el futuro incierto de Caputo, hay margen para amenazas que pongan en riesgo la gobernabilidad.
En esa cuenta regresiva, Karina busca poner en valor su perfil. Ella será la encargada de sellar los acuerdos con gobernadores. Ya había ensayado esa fórmula al aparecer en reuniones con Rogelio Frigerio y Alfredo Cornejo, dos aliados formales de LLA. Hace dos meses participó de un encuentro con Maximiliano Pullaro y difundió parte de las palabras que le transmitió en una reunión privada en Balcarce 50.
La cuenta de Casa Rosada en X se convirtió en el canal elegido para reproducir la voz de la jefa del partido violeta, un misterio para la mayoría de los argentinos. En ese perfil, en lugar del personal que usa en contadas ocasiones, se reprodujo su viaje con Santilli a Salta el martes, que incluyó un discurso de 50 segundos.
En el paisaje de La Puna, Karina participó de la inauguración de la Planta II del Proyecto Sal de Oro, en el Salar del Hombre Muerto, a cargo de la empresa coreana POSCO. La recibieron Raúl Jalil y Gustavo Sáenz, dos aliados del oficialismo que también acompañaron al Presidente en París y, en marzo, en Nueva York.
Los proyectos de RIGI que antes se anunciaban fríamente en redes serán un insumo para que Karina, sola o con su hermano, recorra el país. El 19 del corriente visitará Neuquén y se mostrará con el gobernador de la provincia de Vaca Muerta, Rolando Figueroa. Ese día, el Presidente emprenderá su viaje a España, un mes antes de las elecciones anticipadas que muy probablemente consagren a sus aliados de la derecha ibérica.
Karina no lo acompañará. Tampoco estará con él en su vigésimo viaje a los Estados Unidos para apoyar a Donald Trump en una gala organizada por Derecha Diario, medio fundado por Fernando Cerimedo, preso en Bolivia y acusado de intentar matar a su ex pareja. La hermana se quedará en Buenos Aires para estar atenta a los acuerdos políticos. A fin de mes, los hermanos Milei viajarán por primera vez a Catamarca.
En las últimas semanas, Karina sorprendió al hablar ante cronistas de televisión. Negó tensiones con su hermano luego de compartir una cena con Patricia Bullrich y senadores oficialistas, y pidió no politizar la visita del Papa. Su exposición crece y el desafío es convertirla en acuerdos con gobernadores.
Con información de: Clarín - Último Momento.

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