El Balón de Oro cambió de dueño y de sede: por primera vez en 70 años, la premiación se realizó en Londres, en el Teatro London Palladium.
El sobre que abrió Ronaldo Nazario rompió los pronósticos: Harry Kane, de 33 años, se consagró como el mejor jugador del mundo y le puso fin a una de las narrativas más crueles del fútbol moderno.
La imagen del goleador llevándose las manos al rostro resumió el desahogo de un hombre que terminó con la sequía de 25 años sin este galardón para Inglaterra, desde Michael Owen en 2001, y sepultó el estigma de su maldición.
Kane acumulaba más de 400 goles en su carrera y seguía sin título oficial a nivel colectivo. Su currículum incluía dos Copas de la Liga con Tottenham en 2015 y 2021, la caída en la Champions 2019 ante Liverpool y dos finales consecutivas de Eurocopa con Inglaterra en 2020 y 2024.
El ensañamiento llegó a su punto máximo con su aterrizaje en Alemania: en su primera temporada, el Bayern Múnich se quedó en blanco tras ganar 11 Bundesligas consecutivas. Kane se convirtió en el centro de las burlas y los memes globales, hasta que rompió la pared a base de perseverancia.
El muro se derrumbó en la temporada 2025/26. Kane ganó el primer título de su vida con gol incluido en la final de la Supercopa de Alemania y luego conquistó un triplete doméstico con la Bundesliga y la DFB-Pokal.
En el plano individual, su respuesta fue demoledora: firmó 73 goles y 81 participaciones directas de gol, y justificó con creces el Balón de Oro, la Bota de Oro europea y el Trofeo Gerd Müller.
Al subir al escenario, el atacante inglés ofreció un discurso cargado de gratitud. “Wow. En primer lugar, la verdad es que no tengo palabras, gracias a France Football. Gracias a todos los que han votado por mí, tenemos jugadores increíbles, felicidades a todos los ganadores y nominados”, comenzó.
Lejos de cualquier soberbia, Kane dedicó gran parte de sus palabras a quienes estuvieron alrededor suyo. “A todo el personal, la forma en la que entrenamos, desde que estamos juntos he mejorado como jugador, como persona, muchas gracias al Bayern Múnich, estoy muy contento de traer de vuelta este trofeo a casa. Gracias también a mis compañeros de la selección inglesa, nos hemos sentido unidos en el Mundial, estoy orgulloso. A Thomas Tuchel y al equipo les agradezco el liderazgo”, sostuvo.
El veredicto coronó una ceremonia que, fiel a las costumbres de la ciudad anfitriona, retrasó su inicio media hora por el caótico tráfico urbano y resolvió uno de los escrutinios más ajustados. Mbappé y Yamal, quien retuvo el Trofeo Kopa a mejor jugador joven por tercer año consecutivo, debieron conformarse con el segundo y tercer escalón, escoltados por el español Rodri.
Y justo allí, cerrando el Top 5, reapareció la vigencia inagotable de Lionel Messi. A sus 39 años, el capitán argentino demostró que le sobra para seguir sentado en la mesa principal.

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