La interna libertaria encontró un árbitro inesperado: la Justicia. Mientras Comodoro Py avanza contra el jefe de Gabinete Manuel Adorni por enriquecimiento ilícito, la justicia porteña tomó impulso contra al menos cuatro expedientes que involucran a los principales referentes digitales del mileísmo.
El caso más resonante involucra a Daniel Parisini —conocido como Gordo Dan en X—, quien está imputado por hostigamiento, amenazas e incitación a cometer delitos por sus declaraciones en redes sociales y el canal de streaming Carajo. La fiscal de delitos complejos de la Ciudad, Celsa Ramírez, preparaba ayer las cédulas para citar a indagatoria a todos los imputados, aunque por ahora esas citaciones no saldrán.
Junto a Parisini, están imputados Nicolás Márquez —biógrafo de Milei—, Pablo Sebastián Pazos, Alejandro Sarubbi Benítez y Mariano Pérez. Los acusan de delitos previstos en los artículos 149 bis (amenazas), 209 (instigación a cometer delito), 212 (incitación a la violencia colectiva) y 213 bis del Código Penal.
El dato clave es que la fiscal decidió pasar del "hostigamiento digital" —una contravención que se resuelve con multa— a figuras penales que podrían terminar con prisión efectiva para los acusados si se los encontrara culpables de todos los delitos imputados.
La investigación se inició en junio del año pasado por una denuncia del diputado Esteban Paulón, quien advirtió estar siendo víctima de hostigamiento agravado y discriminación. En su presentación, Paulón aportó posteos y fragmentos de Carajo donde se lo acusa "por mi orientación sexual gay" de pédofilo y abuso infantil.
Entre los ejemplos más graves figura un posteo de Pazos del 24 de junio de 2025: "Pedófilo, operador, comunista y cara de pelotudo. SIDA PARA VOS". Estos mensajes configurarían los delitos de amenazas e incitación a la violencia que ahora investiga la justicia porteña.
Parisini no es funcionario público, pero su poder de influencia en el electorado libertario supera el de muchos con cargo en el Ejecutivo Nacional. Goza de ingreso irrestricto a la Casa Rosada, aunque no a todos los despachos. Junto al diputado bonaerense Agustín Romo, es el máximo referente de las Fuerzas del Cielo, la agrupación que construyó la militancia digital mileísta.
La semana pasada, en el marco del duelo interno, la diputada Lilia Lemoine —leal a los hermanos Milei— le espetó a Parisini: "Twitter no es la vida real". Sin embargo, para La Libertad Avanza, las redes son lo que para el macrismo los timbreos y para el peronismo la movilización callejera.
Los referentes de las Fuerzas del Cielo están convencidos de que su militancia digital fue clave para llevar a Milei a la Rosada, pero sienten que ese trabajo y lealtad no fueron reconocidos por la conducción de LLA. Por ahora no se animan a decir —quizá ni admitir— que tampoco por el Presidente.
Para los libertarios caputistas, la embestida judicial contra los tuiteros no es un avance independiente de la justicia porteña, sino una estocada más contra Santiago Caputo que salió "desde el propio Gobierno", como dijera Adorni para explicar la aparición del video de su vuelo privado a Punta del Este.
Para sostener esta hipótesis, anotan que hasta el 5 de marzo, el jefe de los fiscales de la Ciudad —por tanto también de Ramírez— era Juan Bautista Mahiques, hoy ministro de Justicia de la Nación. Las conexiones entre el poder judicial y político se vuelven cada vez más evidentes en esta batalla interna que define el futuro del espacio libertario.

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