Un caso que conmocionó a Palma de Mallorca llegó a su etapa final este martes, cuando quedó visto para sentencia el juicio contra un hombre acusado de intentar asesinar a otro con un sacacorchos en febrero de 2025. El procesado alegó legítima defensa y aseguró que auxilió a la víctima después del ataque.
Durante su declaración ante la Sección Segunda de la Audiencia Provincial, el acusado sostuvo que fue la víctima quien inició la agresión, amenazándolo con un cuchillo para obligarlo a realizar un acto sexual. "Me dijo que le practicara una felación si quería que me enseñara el papel. Yo me negué y me aparté. Él sacó un cuchillo, me agarró la cabeza y me la puso entre sus piernas", declaró.
Según su relato, el enfrentamiento se produjo cuando la víctima le mostró un papel con el nombre de su esposa escrito, lo que generó una discusión que escaló hasta la violencia física. "Durante la pelea todo quedó oscuro", explicó el procesado, quien admitió haber usado el sacacorchos "una vez para defenderse" durante el forcejeo.
Los médicos forenses que declararon en el juicio coincidieron en valorar como "esenciales" y "muy importantes" los intentos del acusado de taponar las heridas de la víctima tras el ataque. "A lo mejor la ambulancia no hubiera llegado a tiempo", señaló una de las especialistas, destacando la gran pérdida de sangre que sufrió el herido.
La víctima presentó tres heridas provocadas por el sacacorchos: en el tórax, la cabeza y la mano. La lesión en la cavidad torácica fue la más grave por su cercanía a órganos vitales, mientras que la herida en la mano fue catalogada como defensiva. Los forenses también confirmaron que la víctima había sufrido brotes psicóticos anteriormente.
Al finalizar su interrogatorio, el procesado se mostró arrepentido y expresó su disposición a pedir perdón personalmente a la víctima. "No es mi enemigo, lo que pasó aquel día no tenía que haber pasado", declaró ante el tribunal.
Las partes mantienen posiciones muy diferentes sobre la calificación del delito. La Fiscalía pide 15 años de prisión y una indemnización de más de 20.000 euros por tentativa de asesinato. La acusación particular rebajó su petición a cinco años y seis meses por tentativa de homicidio, valorando el arrepentimiento del acusado. La defensa, por su parte, solicita apenas un año y seis meses al considerar que se trató de un desistimiento voluntario.
Los hechos ocurrieron la mañana del 2 de febrero de 2025 en la azotea de un edificio de Palma. Según la versión fiscal, el procesado habría tocado la pierna de la víctima con intenciones sexuales, recibió un rechazo y un empujón, y como respuesta la atacó por la espalda con múltiples puñaladas usando un sacacorchos.

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