En la audiencia N° 50 del segundo juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, la defensa del neurocirujano Leopoldo Luque pidió su absolución y sostuvo que el médico fue elegido como chivo expiatorio.
El alegato se desarrolló en el Tribunal Oral en lo Criminal 7 de San Isidro, donde Francisco Oneto y Roberto Rallín explicaron que no hubo dolo ni imprudencia en la muerte del ex futbolista.
Oneto afirmó que Maradona estaba cardiológicamente sano y que las demás cuestiones que podía tener eran asintomáticas, por lo que no había un cuadro de salud conocido para los imputados.
La defensa sostuvo que la muerte fue natural y que los hechos relatados por la fiscalía no se probaron, con una acusación marcada por la inconsistencia analítica.
Rallín señaló que Luque llegó a la vida de Maradona por boca a boca, que el ex futbolista lo quería y que el médico fue todo lo contrario a indiferente.
El defensor también recordó que Luque se sentó doce veces a declarar, contó su versión y mostró prueba, mientras que la Junta Médica estaba conformada por 21 médicos de distintas especialidades.
Oneto criticó que la Junta Médica tomó en cuenta parámetros que Ricardo Almirón y Mariano Perroni tomaron mal, y comparó esa elección con la historia de la manzana de Adán.
Dalma, Gianinna y Jana Maradona estuvieron presentes en la sala; durante el alegato, Dalma y Gianinna cuestionaron puntos y hablaron con su abogado Fernando Burlando.
La defensa de Luque, quien cumplió 46 años ese día, sostuvo que el ex futbolista murió por un evento agudo cardiaco, agudo e imprevisible, y que no se puede reprochar ni siquiera imprudencia.
También se refirió al rol de Nancy Forlini, coordinadora de Swiss Medical, de quien dijo que estaba a cargo de una internación domiciliaria psiquiátrica y no clínica.
Oneto y Rallín hablaron más de seis horas, y Nicolás D'Albora solicitó exponer el jueves, pero el tribunal, a través de su presidente Alberto Gaig, no lo concedió.
Rallín pidió que, dentro de 200 años, se diga que Luque no fue condenado porque todavía hay jueces en San Isidro, y Oneto solicitó la absolución por homicidio simple con dolo eventual o, subsidiariamente, la pena mínima de homicidio culposo.
La fiscalía y los cinco particulares damnificados habían acusado a Luque por homicidio simple con dolo eventual, mientras que la defensa cerró con la frase de que condenar a un inocente para honrar a un ídolo no es justicia.

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