La actriz Carmen Barbieri, de 71 años, declaró como testigo en el juicio contra Aníbal Lotocki y lo describió como "un caballero" y "un encantador". Su relato se vinculó con la atención a su amiga Sandra Viviana Domínguez tras una cirugía en 2015.
El proceso penal se sigue por el homicidio simple con dolo eventual de Rodolfo Christian Zárate, de 50 años, tras una operación, y por lesiones contra otras dos pacientes.
Barbieri fue citada porque asistió a Sandra Viviana Domínguez luego de un procedimiento en la clínica Belgrano, de la calle Rivera al 2900.
"Lotocki era un caballero, un encantador. Ella le creía a Aníbal. Lo que él decía para ella era palabra santa", dijo Barbieri. Afirmó que son amigas desde hace cuarenta años y que Domínguez "ya pasó a ser parte de la familia".
Según relató, Domínguez se realizó intervenciones con Lotocki varias veces: "alguna vez operaciones, otras veces retoques y otra vez para arreglar las consecuencias de lo que le había hecho". Barbieri recordó una fecha por un tema de glúteos, donde su amiga quería agrandarse y ella no estaba de acuerdo.
La testigo mencionó que Lotocki había hecho "un cuerpo hermoso que todos habíamos visto", y citó a Pamela Sosa como ejemplo de "cuerpo perfecto". "Todos querían tener la cola de Pamela, las lolas de Pamela, entonces quería operarse con él", contó.
Barbieri explicó que Sandra vive sola, es "una mujer independiente" y tiene pocas amigas, pero que ellas eran "muy presentes". Además, dijo que la clínica de Lotocki estaba a la vuelta de su casa, por lo que a veces Domínguez pasaba por su domicilio si se sentía mal.
La actriz recordó que su amiga le mostraba un bultito y que Lotocki siempre argumentaba que se iba a ocupar de sacarlo. En una ocasión, Domínguez le dijo: "me hierve la cola". Barbieri vio varices y le recomendó que se las saque.
El episodio más grave ocurrió en 2015, cuando Domínguez salió de la clínica vendada y con mucha sangre. Barbieri contó que varias veces tuvo que limpiarla, cambiar las sábanas y los apósitos, y que por suerte tenía un botiquín. Según relató, la paciente no tuvo una infección, pero Barbieri pensó que se moría en su casa.
También señaló que Domínguez "está tomando remedios oncológicos por más que no tiene leucemia, aunque puede llegar a tener".
En la misma jornada declaró María, empleada de Barbieri, quien fue a buscar a Domínguez a la clínica. Allí la encontró agarrada a un árbol en la puerta porque tenía dificultades para sostenerse de pie.
"Casi se muere, salió adelante, no sé si por una inyección o por Dios", contó la empleada en relación con un medicamento que le aplicaron en la clínica. Según su relato, el consejo vino de una amiga trans que había pasado "lo mismo tras una cirugía de glúteos y piernas".
Domínguez declaró hace dos semanas y relató que se realizó una cirugía de glúteos en 2010 y que en 2011 volvió a operarse por un bulto del tamaño de un pomelo grande. Dijo que el bulto le picaba mucho y empezó a afectarle la epidermis.
La paciente contó que Lotocki le explicó que, cuando sacó la cánula, "le chorreó producto" y que siempre se mostraba disponible para solucionar los problemas que le traía su operación. Por eso, dijo, ella siguió atendiéndose con él a lo largo de los años.
Según su declaración, el médico intentó sacarlo con anestesia local y una cánula para romper el bodoque. Como no lo logró, le dijo: "dejame ver qué se me ocurre". Después, relató, le dijo que se le había ocurrido poner un bisturí en la cánula para romperlo.

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