La canasta básica del jubilado alcanzó $2.090.646, un aumento del 38% frente a los $1.514.074 de un año atrás, según el relevamiento semestral de la Defensoría de la Tercera Edad.
El dato es particularmente relevante para la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense, donde el sondeo se realiza en centros urbanos con alta concentración de personas mayores. En la Ciudad, el umbral de indigencia se ubica en $903.930, una referencia que supera con creces el haber mínimo.
El relevamiento incluye gastos de vivienda, medicación, alimentación, limpieza y otros servicios. En el rubro medicamentos, el gasto llega a $518.708, lo que equivale al 24,8% de la canasta total.
La alimentación insume $457.742 (21,9%), la vivienda representa $364.959 (17,5%) y la limpieza $130.509 (6,2%). Estos valores reflejan el peso de los gastos fijos en el presupuesto de los adultos mayores.
Eugenio Semino, Defensor de la Tercera Edad, advirtió que el contraste entre la canasta y los haberes se verifica “diariamente” en la atención de la Defensoría. Señaló que más de 4 millones de jubilados y pensionados recibirán en octubre $505.748 por todo concepto, con el bono de $70.000.
También mencionó que casi un millón de personas con discapacidad perciben $375.023, y que la PUAM se ubica en $348.598,81 más el bono. Para Semino, esas cifras confirman el “padecimiento” que atraviesan los adultos mayores en la Ciudad y el Conurbano.
El incremento de la canasta se explica, entre otros factores, por la vivienda y la medicación. En el rubro medicamentos incide que el PAMI amplió los remedios de venta libre y redujo los porcentajes de descuento sobre los medicamentos recetados, considerando el descuento de la obra social del jubilado.
El ajuste mensual de los haberes toma la inflación de los dos meses anteriores, pero no es igual para todos. Unos 5 millones de jubilados y pensionados reciben aumentos menores por el congelamiento del bono desde marzo de 2024. En octubre, el bono sigue congelado y en el proyecto de Presupuesto 2027 no hay referencia a un incremento.
Según la Defensoría, el ajuste solo por inflación mantiene los haberes en valores actuales de por vida, aunque crezca la economía, los salarios o la recaudación tributaria. Semino señaló que las personas mayores sufren una triple crisis: alimentaria, sanitaria y habitacional, tal como denuncia la Sociedad Iberoamericana de Gerontología y Geriatría desde 2022.
El sondeo se realiza en centros urbanos del país, donde viven más personas mayores. Incluye gastos de vivienda, como el mantenimiento de un inmueble propio o el alquiler, y la vida de adultos mayores en pensiones. El rubro medicación contempla una variedad de medicamentos de diferentes patologías, considerando el descuento de la obra social del jubilado.

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