El hallazgo de una valija ensangrentada con el nombre de Daniela Villalba permitió descubrir el asesinato de la joven de 28 años.
Su cuerpo fue encontrado en la cama de un departamento alquilado sobre Boulevard Las Heras al 200, en el barrio Cofico de Córdoba Capital, y el caso se conoció tras la denuncia de una amiga.
Desde la noche del lunes no se sabía nada de ella y, el martes, recolectores de basura alertaron sobre una valija con sangre y una peluca abandonada a unas cuadras de su casa.
Fuentes de la investigación indicaron que el equipaje era de la víctima y llevaba su nombre, aunque no revelaron qué había en su interior ni qué rastros se levantaron.
Un investigador explicó que es difícil reconstruir la secuencia porque no hay testigos y, por el momento, no se descarta ninguna hipótesis sobre el móvil ni sobre por qué el o los asesinos se llevaron la valija.
A los encargados de la causa les llamó la atención que la escena del crimen fue acomodada después de que Villalba fuera degollada.
El edificio se ingresa por un portero eléctrico con cámara y la puerta del departamento no había sido violentada: estaba cerrada, pero sin llave.
Una fuente describió que la puerta se abre desde adentro, por lo que la principal hipótesis apunta a que la propia víctima abrió, ya sea porque conocía a su asesino o fue engañada.
Según la investigación, el homicida se llevó el celular de la víctima, las llaves y la valija, aunque terminó descartando el equipaje en la basura.
La alarma también se encendió cuando Daniela no se presentó a trabajar en un local de ropa ubicado en Jujuy y La Rioja.
Una amiga la describió como hermosa, dulce y cariñosa, y reconoció que era un poco ingenua.
La mujer contó que Daniela se había comprado un terreno para hacer su casita para su hijo y su mamá, pero la estafaron.
El lugar elegido era Salsipuedes, en el departamento de Colón, conocido por la tranquilidad de sus sierras y ubicado a unos 40 kilómetros de la capital provincial.
Camila Martínez escribió en Facebook que quien la conocía sabía que era una tremenda persona con un corazón gigante.
Otra amiga le dedicó palabras: «Quisiéramos creer que es un mal sueño todo esto Dani» y recordó que tenía toda una vida por delante junto a su hijito.
El mismo barrio Cofico tiene otro antecedente trágico: a unas 20 cuadras de allí fue asesinada la adolescente Agostina Vega, de 14 años, en mayo de este año.
Vecinas del mismo edificio aseguraron que se había mudado hace unas tres semanas y que la vieron con algunas personas, con unos masculinos, pero no sabían si estaba de novia.
Una de las mujeres dijo que Daniela le mandó mensaje a una amiga pidiendo ayuda. Fue esa amiga la que se trasladó al edificio y, al no obtener respuestas, denunció su desaparición a la Policía.
El miércoles, los oficiales llamaron a la puerta del departamento de la víctima, en el marco de la investigación que intenta determinar quién o quiénes la asesinaron.

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