El almirante Juan Carlos Romay, jefe de la Armada Argentina, lanzó un contundente reclamo al poder político durante la conmemoración del Día Nacional de la Armada en la Base de Puerto Belgrano. Frente al ministro de Defensa y la plana mayor naval, Romay advirtió sobre las graves carencias de equipamiento que enfrenta la fuerza para defender los 4.700 kilómetros de litoral argentino.
El mensaje del almirante adquiere particular relevancia en un contexto donde el presupuesto 2026 del gobierno de Javier Milei contempla una reducción de gastos operativos de hasta $48.000 millones, afectando directamente a todas las ramas de las Fuerzas Armadas. Esta situación contrasta con la creciente tensión internacional que, según Romay, demuestra la vulnerabilidad de las rutas marítimas globales.
"La vida y la grandeza de la República Argentina dependen principalmente de su intercambio comercial", señaló el jefe naval, recordando que más del 90% del comercio exterior argentino se realiza por vía marítima. En este sentido, subrayó la necesidad de desarrollar una "conciencia marítima" para controlar la Zona Económica Exclusiva de casi un millón de kilómetros cuadrados.
El discurso de Romay contenía un claro pedido para revertir las carencias estructurales de la Armada en materia de buques, helicópteros y submarinos. Desde el hundimiento del ARA San Juan, los submarinistas argentinos se capacitan en Perú para mantener sus habilidades, aunque solo de manera teórica, evidenciando la pérdida de capacidades operativas reales.
El almirante planteó tres ejes centrales para fortalecer la defensa naval. Primero, pidió una inversión previsible y sostenida, argumentando que "las Armadas son muy sensibles a la discontinuidad presupuestaria" y que "un buque sin mantenimiento pierde disponibilidad". Segundo, llamó a fortalecer la base industrial de Defensa en un mundo marcado por sanciones y restricciones tecnológicas.
La advertencia de Romay cobra especial significado cuando se observa que países vecinos como Brasil y Chile están incrementando su inversión en industria militar. El jefe naval recordó que "el mar se controla estando en el mar" y que la ausencia de presencia naval puede traducirse en pérdida de soberanía sobre recursos estratégicos como pesca, energía e infraestructura offshore.
El discurso también hizo referencia a la tradición naval argentina, desde Guillermo Brown -cuya victoria sobre los realistas el 17 de mayo de 1814 inspiró el Día de la Fuerza- hasta la Guerra de las Malvinas. Romay enfatizó que la disputa geopolítica actual no pasa solo por cantidad de barcos, sino por capacidad tecnológica, control de información y vigilancia permanente.
Sin nombrar directamente a la dirigencia pasada y presente, el almirante advirtió que "sin estrategia, sin inversión y sin conciencia ciudadana, esa riqueza se pierde", en referencia a los vastos recursos marítimos argentinos que navegan buques extranjeros sin control adecuado.

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