A pocos días de que el Gobierno confirme definitivamente la adjudicación de la Hidrovía por 25 años, el consorcio integrado por la dragadora belga Jan de Nul y la firma Servimagnus salió a defenderse de las críticas de su competidor DEME, que esta semana propuso una nueva licitación con tarifas 17,4% más bajas.
La polémica se desató cuando DEME le comunicó al ministro de Economía Luis Caputo que la tarifa mínima establecida en la licitación actual era superior a la propuesta en el proceso anterior de principios de 2025. Ambas empresas habían ofrecido la misma tarifa de peaje: US$ 3,80 por tonelada de registro neto, que representa una reducción del 13,5% respecto a los valores vigentes de US$ 4,30.
En una carta dirigida a Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera Argentina (CIARA), el consorcio Jan de Nul-Servimagnus acusó a su rival de presentar una propuesta "totalmente por fuera de los canales formales" que se sustenta en "omisión del pago de impuestos, falta de inversión adecuada y errores de cálculo".
Según los firmantes Wim Bosteels (Jan de Nul) y Leonardo Román (Servimagnus), DEME incluyó una liquidación de IVA de apenas US$ 95 millones durante los 25 años de concesión, cuando un cálculo razonable llevaría ese valor al rango de los US$ 1.600 millones.
En cuanto a las inversiones, denunciaron que el plan económico de DEME contempla solo US$ 280 millones durante los primeros cinco años y se mantiene en cero durante los 20 años restantes, mientras que su propuesta supera los US$ 850 millones.
El consorcio ganador también señaló que DEME cometió "un error significativo" al estimar las tarifas post-profundización, modelando valores que exceden los máximos permitidos en el pliego, lo que habría sobreestimado sus ingresos en aproximadamente US$ 370 millones.
"La oferta de DEME no permite un ahorro en la tarifa porque sea más competitiva, sino que se trata de una oferta que en forma negligente omite el pago de tributos", concluyeron desde Jan de Nul, que fue preadjudicada por tener la mejor oferta técnica según la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN).
La Hidrovía del río Paraná es crucial para las exportaciones agrícolas argentinas, especialmente para los puertos del Gran Buenos Aires como Dock Sud y Campana, que dependen del dragado y mantenimiento de esta vía navegable para el tránsito de buques cerealeros hacia el exterior.

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