El consorcio integrado por Jan De Nul y Servimagnus, preadjudicatario de la concesión de la Hidrovía, salió a defenderse con una ofensiva dirigida a las principales entidades empresariales vinculadas al comercio exterior. En cartas enviadas este jueves a Ciara, la UIA, la Bolsa de Comercio de Rosario y la Cámara de Puertos Privados Comerciales, el consorcio belga-argentino buscó desactivar la propuesta de descuento tarifario del 17,4% que su competidor DEME presentó al ministro de Economía Luis Caputo.
La estrategia apunta directo al corazón del negocio portuario: convencer a los actores clave de que la oferta de DEME es "artificialmente baja" y técnicamente inviable. Según Jan De Nul, el supuesto ahorro de USD 2.500 millones que esgrime su rival se basa en "premisas incorrectas" que incluyen omisión del pago de impuestos, falta de inversión adecuada y errores de cálculo de ingresos.
El conflicto se desató cuando DEME, días después del anuncio de preadjudicación, envió una carta a Caputo proponiendo una tarifa máxima de USD 4,77 por tonelada, frente al piso de USD 5,78 establecido en el pliego. La empresa belga argumentó que existe margen para ofrecer condiciones más favorables y que los usuarios estarían pagando un 21% por encima del precio justo de mercado.
Jan De Nul contraatacó punto por punto, señalando que la propuesta de DEME se realiza "totalmente por fuera de los canales formales" del proceso licitatorio. El consorcio preadjudicatario sostiene que la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (Anpyn) ya identificó errores e inconsistencias en el plan económico financiero de su competidor.
El cuestionamiento más duro apunta al tratamiento del IVA en los cálculos de DEME. Mientras la empresa belga incluyó apenas USD 95 millones en concepto de IVA para los 25 años de concesión, Jan De Nul estima que un cálculo correcto llevaría esa cifra al rango de los USD 1.600 millones. La diferencia de USD 1.505 millones representaría un error de cálculo que vuelve inviable la propuesta de descuento.
Para el consorcio ganador, la supuesta rentabilidad elevada que permitiría a DEME ofrecer una tarifa más baja "no refleja eficiencia competitiva sino deficiencias" en la confección de su oferta. Argumentan que se trata de una propuesta que "en forma negligente omite el pago de tributos" y no invierte en línea con lo exigido en el pliego.
La batalla por la Hidrovía trasciende lo técnico y se vuelve estratégica para el comercio exterior argentino. Con el 80% de las exportaciones del país dependiendo de esta vía navegable, las entidades empresariales porteñas se encuentran en el centro de una disputa que definirá los costos logísticos de los próximos 25 años. La decisión final del Gobierno impactará directamente en la competitividad de los puertos de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, que procesan buena parte del tráfico de la hidrovía.

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