La Fiscalía de La Plata investiga a autoridades penitenciarias de la Unidad 51 de Magdalena por presuntas torturas y abusos sexuales contra cinco internas, tras una denuncia presentada por la Comisión Provincial por la Memoria (CPM).
Los hechos denunciados ocurrieron el 3 de junio cuando cuatro mujeres alojadas en el penal fueron víctimas de torturas sistemáticas que incluyeron abuso sexual, golpizas, submarino húmedo y gas pimienta arrojado a corta distancia sobre sus rostros, según detalló la organización de derechos humanos.
El fiscal Álvaro Garganta aceptó a trámite la denuncia después de que un juzgado de La Plata la rechazara inicialmente por considerarla "prematura", pese a la gravedad de los hechos y las pruebas presentadas.
Según la investigación, las agresiones comenzaron cuando dos internas fueron retenidas por la directora del penal Daiana Balmaceda y cinco agentes masculinos tras una presunta pelea. Las mujeres habrían sido obligadas a "besar las botas" de la directora antes de ser torturadas y agredidas sexualmente.
"Atrocidades cometidas por varias personas, muchas de ellas autoridades, solo pueden entenderse desde la sistematicidad de prácticas institucionales que suelen ser naturalizadas", denunció Roberto Cipriano, secretario de la CPM, en declaraciones al diario Página 12.
Tras horas de torturas, tres víctimas fueron trasladadas a otras unidades penitenciarias con todas sus pertenencias destruidas, mientras que la interna que permaneció en el lugar intentó suicidarse en su celda, donde continuó aislada y sin recibir alimentos.
Un informe del 3 de junio firmado por la enfermera Raquel Boccardo indicaba que una de las internas "no presentaba lesiones visibles recientes", pero los peritajes posteriores de la CPM constataron heridas evidentes, evidenciando posibles irregularidades en el registro médico inicial.
El viernes 5 de junio, las internas que permanecían en la Unidad 51 iniciaron una protesta por los acontecimientos. La manifestación fue reprimida por las autoridades penitenciarias, provocando que una de las mujeres sufriera una lesión grave en un ojo.
Este caso se enmarca en un contexto preocupante: el registro de la Procuración Penitenciaria de la Nación contabilizó 332 víctimas de torturas y malos tratos en cárceles federales durante 2025, distribuidas en 223 episodios documentados.

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