La sesión del Senado que aprobó 74 pliegos judiciales dejó al descubierto las profundas grietas internas del Gobierno nacional. El episodio más llamativo fue la desobediencia de Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara Alta, quien se abstuvo en la votación del pliego de la jueza María Verónica Michelli contra las directivas expresas de Casa Rosada.
"Es una disputa interna de poder constante", admitió una fuente del ecosistema libertario tras la jornada. La aprobación del pliego de Michelli para el Tribunal Oral Federal Nº 3 de La Plata se logró "sobre tablas" con apoyo opositor, en una clara derrota para el Ejecutivo que buscaba frenar esa designación.
El desorden fue evidente desde el inicio. Pese a que en la reunión de labor parlamentaria del miércoles se habían fijado criterios claros, el desarrollo fue "completamente diferente al acordado". Incluso se incorporaron de manera sorpresiva 23 pliegos adicionales, entre ellos el de Emilio Rosatti, hijo del presidente de la Corte Suprema, y el de Yamile Susana Bernan, esposa de un estrecho colaborador del exministro Mariano Cúneo Libarona.
En el entorno de Karina Milei intentaron minimizar el traspié: "Un sapo entre 74 no está mal. El triunfo por la reconstrucción de la justicia es histórico", dijeron fuentes cercanas a la Secretaria General. Sin embargo, las acusaciones cruzadas entre las distintas tribus del oficialismo evidenciaron la falta de coordinación.
El sector karinista apuntó contra el asesor presidencial Santiago Caputo, acusándolo de haber intentado "instalar un clima de derrota" y de buscar dejar afuera ciertos nombres del listado. Por su parte, desde otros sectores del Gobierno criticaron a Bullrich por su "abierto desacato" a las órdenes presidenciales.
"Patricia sabía que tenía margen para hacer lo que hizo. Que nadie la iba a echar, porque la necesitan. El error estuvo en no chequear el nombre", admitió un funcionario ajeno a la disputa interna. La senadora, que se "pintó de violeta" tras su llegada desde el PRO, mantiene "juego propio" dentro del oficialismo.
Horas antes de la sesión, Karina Milei se había fotografiado con Bullrich en un intento por calmar las aguas. "Nadie va a romper. La confianza no se pierde. Puede haber diferencias", intentó tranquilizar una fuente cercana a la funcionaria. Sin embargo, los hechos posteriores demostraron que las tensiones persisten.
Desde Casa Rosada deslizaron que el Presidente "muy probablemente no firmará el pliego" para hacer efectivo el nombramiento de Michelli. "Es un tema menor. Ya está. Fue un buen día para el Gobierno, hace años que no se meten jueces", minimizaron en Balcarce 50, mientras Milei tuiteaba sobre "el inicio de la reconstrucción de la justicia".

Comentarios