La dinámica inflacionaria muestra señales de moderación gradual, aunque sin un quiebre definitivo que permita vislumbrar el control de precios que tanto necesitan las familias porteñas y bonaerenses. Las mediciones privadas confirman una leve desaceleración en mayo, consolidando una tendencia que enfrenta múltiples obstáculos para profundizarse.
Las estimaciones de consultoras privadas muestran que la inflación de mayo registró una desaceleración respecto al 2,6% de abril informado por el Indec, con cifras cercanas al 2,1%-2,5%. Sin embargo, en la comparación interanual las proyecciones se mantienen en torno al 30 por ciento, una cifra que continúa erosionando el poder adquisitivo de los habitantes del AMBA.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central anticipa que el IPC de junio se ubicará en 2,1%, en julio 2% y perforará ese umbral en agosto, situándose en 1,8 por ciento. Estas proyecciones resultan cruciales para los sectores medios de Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, que han visto deteriorarse significativamente su capacidad de consumo.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ajustó al alza su proyección y calcula que la inflación en Argentina llegará al 31% anual en 2026. El organismo señaló que "en un contexto de suba de los combustibles en la primera mitad de 2026, la desinflación retomará fuerza recién en la segunda parte del año, favorecida por una demanda contenida, política monetaria estricta y disciplina fiscal persistente".
Anastasia Daicich, directora de Qualy, prevé que la inflación de junio estará entre 2,2% y 2,4%, profundizando la tendencia descendente observada en mayo. No obstante, la economista advirtió que "una baja hacia el 2% mensual no está próxima, y mucho menos perforando ese límite".
Para Daicich, el panorama presenta riesgos adicionales: "Hacia julio y agosto, la posible escasez de divisas, a medida que se agoten los dólares de la cosecha gruesa, podría sumar presión adicional sobre el tipo de cambio. En ese escenario, no descartamos episodios puntuales de inflación mensual más elevada en el segundo semestre".
Pablo Moldovan, economista de CP Consultora, coincidió en el diagnóstico: "Será difícil quebrar el umbral del 2%, porque esperamos que el precio del dólar empiece a moverse un poco más en la medida en que nos acercamos al trimestre cambiario estacionalmente más desafiante". Además, remarcó que los aumentos de precios regulados siguen ejerciendo presión por el compromiso del Gobierno con el ajuste de subsidios.
Mateo Borenstein, economista de Empiria, proyectó "una trayectoria descendente de la inflación para el segundo semestre", estimando un IPC de 2,4% para mayo y 2,1% para junio. Sin embargo, advirtió sobre un "comportamiento heterogéneo": mientras la inflación núcleo cedería con mayor velocidad, los precios regulados podrían traccionar debido a las correcciones tarifarias.
Este escenario plantea desafíos particulares para los hogares del AMBA, donde el impacto de los aumentos tarifarios en servicios públicos se combina con la presión sobre bienes de consumo masivo, configurando un panorama complejo para la recuperación del consumo interno.

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