Después de 10 meses de inflación en ascenso, el Gobierno tuvo una buena noticia en materia de precios que impacta directamente en los bolsillos porteños y del conurbano. En abril, el índice marcó una suba del 2,6% y frenó la escalada, quedando por debajo del 3,4% registrado en marzo.
"La desaceleración se explicó principalmente por alimentos y bebidas no alcohólicas que aumentaron apenas 1,5% favorecidos por la estabilidad cambiaria", explica Santiago Casas, economista jefe de la consultora EcoAnalytics. Este dato es clave para las familias de Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, donde el gasto en alimentos representa una porción significativa del presupuesto familiar.
Sin embargo, el presidente Javier Milei mantiene su objetivo ambicioso: afirmó que se va a quedar conforme cuando la inflación sea 0%. Desde que asumió, el discurso oficial estuvo vinculado a "arrasar" la inflación casi sin importar el costo, con una fórmula que combina frenar la emisión y cortar los gastos.
El círculo rojo le reconoce a Milei que se interpuso en el camino hacia una posible hiperinflación, pero economistas coinciden en que dejarla en cero lleva más tiempo del que tiene por delante el Gobierno. La mayoría considera que el proceso demanda más años del mandato presidencial.
Los ejemplos internacionales respaldan esta cautela. En México, entre 1980 y 1999, la inflación promedio fue del 45,2%, tocando un pico de 179,7% en febrero de 1988. El gobierno azteca implementó el Pacto para la Estabilidad y el Crecimiento Económico (PECE), con compromisos del Estado, empresarios y sindicatos que logró reducir la inflación al 2% anual en los primeros años de los '90.
Colombia tardó una década en romper la inercia inflacionaria utilizando bandas cambiarias y metas de inflación. Por su parte, Israel comenzó su plan antiinflacionario en julio de 1985, combinando elementos ortodoxos y heterodoxos.
Karnit Flug, ex presidenta del Banco Central de Israel, explicó que el plan consistió en bajar el gasto público y frenar la emisión, acompañado de una fuerte devaluación y congelamiento transitorio de productos. Aunque la inflación bajó rápido del 500% al 20%, llegar a un dígito tardó cerca de 10 años.
A la política de emisión cero y motosierra, Milei le agregó una cuota de pragmatismo. Si el tema es la inflación, está dispuesto a corregir algunas páginas del manual libertario, adaptando la estrategia a la realidad económica argentina y las necesidades de los habitantes del AMBA.

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