Las consultoras privadas estiman que la inflación de octubre se desaceleró respecto del 1,9% de septiembre y la ubicaron por debajo del 2%.
Los relevamientos privados anticipan que el IPC habría cerrado el mes entre 1,6% y 1,9%, con presión de los rubros estacionales.
La inflación núcleo, que excluye precios estacionales y regulados, se habría mantenido en niveles similares a los de septiembre. Los analistas consideran que el proceso de desaceleración continúa, aunque existen factores que limitan una baja más fuerte.
Camilo Tiscornia, de C&T Asesores Económicos, señaló que los datos van a ser bastante parecidos a los de septiembre, sobre todo en la inflación núcleo.
Añadió que algunos rubros estacionales crecieron más rápido, como turismo y, dentro de alimentos y bebidas, frutas y verduras, que subieron en la primera parte de octubre.
Ricardo Delgado, de Analytica, proyectó que el IPC dará en torno a 1,9%.
Su relevamiento de alimentos y bebidas mostró, hasta la tercera semana, un aumento de 2,6% en el promedio de cuatro semanas, con precios estacionales que incidieron en la suba.
Delgado advirtió que cuando hay mal clima persistente impacta en los precios y que, en regulados, los incrementos estarían en línea con las subas de meses pasados, en torno a 2% y sumando inercia.
Lorenzo Sigaut Gravina, de Equilibra, destacó que el IPC habría trepado a 1,8% en octubre.
Los precios estacionales lideraron la suba por segundo mes consecutivo, impulsados por las verduras. Por su parte, los precios regulados y los alimentos y bebidas no alcohólicas subieron en línea con la inflación.
Aldo Abram, de Libertad y Progreso, proyectó que la inflación de octubre habría terminado en 1,7%. Señaló que alimentos y bebidas no alcohólicas volvieron a ser el principal impulsor de los precios.
Abram señaló que la inflación no se desacelera más rápido porque el Banco Central mantuvo un ritmo de depreciación moderado, sobre todo cuando hizo grandes compras de pesos. Pero la tendencia es descendente, más allá de las estacionalidades.
También señaló que las subas del tipo de cambio tienen que ver hoy más con la salida de capitales por incertidumbres externas, como el impacto de las elecciones de Brasil.
Fausto Spotorno, de Orlando y Ferreres, pronosticó que la inflación de octubre venía bastante bien en la primera quincena, cuando habría llegado a 1,3% mensual. Dado que la segunda quincena suele ser más alta, va a terminar alrededor de 1,6%.
De cara al cierre del año, los economistas adelantaron que el índice de noviembre podría ser inferior al de octubre, porque es un mes de menor presión inflacionaria. En cambio, diciembre tiende a ser más inflacionario por factores estacionales.
Entre esos factores, mencionaron el cobro del aguinaldo, los consumos asociados a las Fiestas y el turismo por las vacaciones de verano.
Habrá que seguir de cerca la evolución del dólar en medio de la reciente tensión cambiaria, que podría traducirse en aumentos de bienes y servicios. También la cotización internacional del petróleo y su eventual traslado a los precios internos, con posibles subas en los surtidores.
Otro punto a monitorear son los ajustes en las tarifas de los servicios públicos y los valores de la carne, que empezaron a acelerarse en las últimas semanas después de seis meses de estar planchados. Es uno de los ítems de mayor incidencia en el costo de la canasta de consumo del Indec.
Para los hogares de la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, el dato vuelve a poner en el centro a los alimentos y las tarifas, partidas que pesan en el gasto.

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