El Indec publicó una nueva medición de condiciones de vida que muestra que la pobreza no solo aumentó por ingresos, sino que también se profundizó la precariedad de los hogares.
En el primer semestre de 2026, el Indec relevó 30 millones de personas en 31 aglomerados.
De ese total, 9,7 millones fueron pobres y 2,2 millones indigentes, con una tasa de 32,3% y 7,5%, respectivamente.
La pobreza pasó de 28,2% en el segundo semestre de 2025 a 32,3% en la primera mitad de 2026.
El informe destaca que las familias con menos ingresos viven en viviendas más precarias, con menor acceso a gas de red, agua corriente y cloacas.
En materiales de vivienda, 85,3% de los no pobres habita en viviendas con calidad suficiente, frente a 64,8% de los pobres no indigentes y 51,5% de los indigentes.
El acceso a agua corriente es de 91,8% entre los no pobres, 88,5% entre los pobres no indigentes y 83,2% entre los indigentes.
El gas de red alcanza al 69,1% de los no pobres, pero solo al 43,4% de los pobres no indigentes y al 29,5% de los indigentes.
En desagües cloacales, el acceso es de 76,3% para los no pobres, 61,3% para los pobres no indigentes y 52,2% para los indigentes.
La combinación de los tres servicios llega al 58% de los no pobres, pero solo al 31,7% de los pobres no indigentes y al 19,1% de los indigentes.
También aumentó la exposición a riesgos: 12,5% de los pobres no indigentes vive en zonas inundables, contra 7,8% en el semestre anterior.
El 8,8% de los pobres no indigentes habita cerca de basurales, dato que subió desde 8,1% en el trimestre anterior.
En cobertura médica, el 66,7% de los no pobres tiene todos los miembros cubiertos, frente a 24,7% de los pobres no indigentes.
El clima educativo también marca brechas: 48,1% de los pobres no indigentes y 56,1% de los indigentes se concentran en el nivel bajo.
En la población total, 78% habita en viviendas con materiales de calidad suficiente y 89,4% tiene acceso a agua corriente.
La cobertura de gas de red es de 59,5% en el total, mientras que la de cloacas llega al 69,3%.
En el total, 47,4% accede a los tres servicios, y 6% vive cerca de basurales.
En zonas inundables vive el 9,1% de la población total, mientras que entre los no pobres es 7%.
En cobertura médica, el 50,6% de la población total tiene todos los miembros cubiertos, y el 66,7% de los no pobres.
En clima educativo, el 38,3% de la población total se concentra en el nivel medio y el 34,2% en el bajo.
Entre los no pobres, los niveles alto y muy alto alcanzan 17,8% y 14,9%, respectivamente.
La medición muestra que la desigualdad social no se reduce a la falta de dinero, sino que se expresa en servicios, salud y entorno.
Con información de: Clarin y Indec

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