El INDEC informó que la distribución de los ingresos se deterioró en el segundo trimestre de 2026 frente al mismo período de 2025, en un escenario de caída de ingresos, aumento de la pobreza y más informalidad laboral.
Según el organismo, el incremento total de ingresos de la población de referencia fue del 29,3% interanual, mientras que la inflación entre abril y junio de este año llegó al 33%. Esa diferencia implica que los ingresos no alcanzaron a cubrir la inflación.
La brecha entre el 10% más rico y el 10% más pobre se mantuvo en 18 veces, igual que un año atrás, aunque en 2023 era de 16 veces.
El decil superior concentró el 32,3% de la torta de ingresos, mientras que el inferior apenas alcanzó el 1,8%.
El Coeficiente de Gini, que mide la desigualdad por integrante familiar, subió de 0,424 a 0,428 en la comparación interanual y sigue por encima del 0,417 de igual trimestre de 2023. El INDEC aclara que el indicador va de 0, igualdad absoluta, a 1, desigualdad absoluta, y que una suba expresa desmejora.
El organismo también advierte que la comparación debe hacerse de forma interanual, porque los ingresos familiares cambian por el cobro del aguinaldo en dos cuotas y por la estacionalidad de los informales.
La desmejora se explica en gran parte por el deterioro de los ingresos laborales y no laborales. Según el organismo, el 45,2% de la población ocupada se desempeña en la informalidad, y los ocupados formales tuvieron un ingreso promedio de $1.504.943, frente a $661.214 de los informales, un 56% menos.
Entre los asalariados, el ingreso promedio con descuento jubilatorio fue de $1.433.794, con una suba interanual de 26,5%, mientras que sin descuento jubilatorio fue de $706.204, con 24,9%. En ambos casos, por debajo de la inflación.
El informe agrega que el 37,9% de la población asalariada trabaja en la informalidad, frente al 37,7% de un año antes. Los asalariados informales perciben en promedio la mitad que los formales, lo que profundiza la brecha dentro del propio empleo.
La lectura del dato es directa: cuando la inflación supera el aumento de los ingresos, la distribución se vuelve más desigual porque los hogares de menores recursos dependen más de salarios y trabajos informales.
El informe también muestra que la brecha no es solo entre deciles, sino dentro de la población ocupada: la distancia entre formales e informales amplía el efecto de la caída de ingresos sobre la pobreza y la indigencia.
El aumento nominal de ingresos no alcanzó a compensar la inflación, por lo que la distribución se deterioró en el segundo trimestre.

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