Un incendio forestal de gran magnitud mantiene en vilo a las autoridades colombianas en Villa de Leyva, departamento de Boyacá, donde las llamas ya arrasaron con 1.340 hectáreas de vegetación y continúan avanzando sin control total. La situación se agravó en las últimas horas, obligando a las autoridades a retirar a los bomberos que combatían el fuego en tierra ante el incremento de la intensidad de las llamas y el riesgo inminente para el personal.
Según informaron fuentes oficiales, seis helicópteros fueron desplegados para reforzar las operaciones de extinción desde el aire, en un esfuerzo por contener el avance del fuego que amenaza no solo a Villa de Leyva sino también a las áreas rurales de Sáchica y Chíquiza. La emergencia pone en alerta máxima al Santuario de Fauna y Flora de Iguaque, uno de los espacios naturales más importantes de la región andina colombiana.
El incendio, que comenzó hace varios días, se propagó rápidamente debido a las condiciones climáticas adversas: altas temperaturas, vientos fuertes y la sequía que afecta a la zona. Las autoridades ambientales colombianas reportaron que, aunque se logró controlar aproximadamente el 50% de la conflagración, los focos activos restantes representan un desafío mayúsculo por la topografía montañosa y la dificultad de acceso.
Villa de Leyva, conocida internacionalmente como destino turístico colonial y patrimonio histórico de Colombia, enfrenta una de las peores crisis ambientales de su historia reciente. Los habitantes de las zonas rurales fueron evacuados preventivamente, mientras que las autoridades municipales coordinan con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y el Cuerpo de Bomberos de Boyacá las estrategias de contención.
El Santuario de Iguaque, que alberga ecosistemas de páramo y bosque andino con especies endémicas, está en la mira de las llamas. Este espacio protegido es crucial para la regulación hídrica de la región y su afectación tendría consecuencias ambientales graves a largo plazo. Expertos ambientalistas advierten que la pérdida de vegetación nativa podría tardar décadas en recuperarse.
Las operaciones aéreas se concentran en crear cortafuegos y descargar agua sobre los frentes más activos. Sin embargo, la complejidad del terreno y la velocidad de propagación del fuego dificultan las tareas. Las autoridades colombianas solicitaron apoyo internacional y evalúan la posibilidad de declarar calamidad pública en los municipios afectados.
Mientras tanto, organizaciones ambientalistas colombianas señalan que este tipo de incendios forestales se han vuelto más frecuentes en los últimos años debido al cambio climático y la deforestación. Boyacá, una de las regiones más biodiversas de Colombia, enfrenta el desafío de proteger sus ecosistemas frente a fenómenos cada vez más extremos.
Las próximas horas serán críticas para determinar si las llamas pueden ser contenidas antes de que alcancen el corazón del Santuario de Iguaque. Las autoridades mantienen un monitoreo permanente y piden a la población evitar la zona afectada para no entorpecer las labores de emergencia.
Con información de: Infobae

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