Una operación policial en Nova Iguaçu, en la periferia norte de Río de Janeiro, desbarató una red de falsificación que tenía en su poder 200.000 figuritas truchas del álbum oficial de Panini para el Mundial 2026. El operativo también permitió incautar camisetas falsas de Brasil con el icónico dorsal 10.
Los cromos falsificados fueron descubiertos dentro de un autobús, según informó la policía de Río de Janeiro en un comunicado oficial. Las imágenes difundidas por las autoridades muestran pilas de estampas apiladas sobre una mesa, junto a las réplicas amarillas de la Seleção que acompañaban el cargamento ilegal.
El hallazgo cobra particular relevancia en Brasil, donde la pasión futbolística convierte cada Mundial en una oportunidad de negocio millonaria. Los cromos de Panini se venden masivamente en cada edición de la Copa del Mundo, generando un mercado que mueve cifras astronómicas y, como contrapartida, alimenta redes de falsificación.
"Todo el material incautado será sometido a análisis forenses y, posteriormente, será destruido", informaron las autoridades. La investigación continúa en curso para identificar a los responsables de la fabricación y distribución de la mercancía falsificada, en lo que parece ser una operación de gran escala.
El timing del operativo no es casual: el álbum del Mundial 2026 lleva varias semanas a la venta y genera furor entre los coleccionistas. Sin embargo, una curiosidad marca esta edición: no incluye espacios para Neymar, quien entró en el último momento en la lista de convocados anunciada por el seleccionador Carlo Ancelotti.
El jugador del Santos, ex estrella del Barcelona y el Paris Saint-Germain, no había actuado con la selección nacional desde octubre de 2023. Su inclusión tardía en la convocatoria obligó a Panini a anunciar el lanzamiento de un nuevo lote de estampas de "actualización", donde se espera que figure la estrella brasileña.
Este caso expone la magnitud del negocio paralelo que surge alrededor de los productos oficiales del Mundial. Mientras los fanáticos buscan completar sus álbumes, las redes de falsificación aprovechan la demanda masiva para colocar productos de menor calidad a precios más accesibles, pero que representan un perjuicio económico tanto para la marca como para los consumidores.
La operación en Nova Iguaçu forma parte de los esfuerzos de las autoridades brasileñas por combatir la piratería deportiva, un fenómeno que se intensifica en años mundialistas y que afecta desde figuritas hasta camisetas, pelotas y otros productos oficiales del torneo.

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