El diputado nacional Máximo Kirchner y la expresidenta Cristina Fernández están a punto de enfrentar el juicio oral por Hotesur y Los Sauces.
La tesis judicial sostiene que la familia usó sus hoteles y una inmobiliaria para blanquear dinero de la corrupción mediante clientes singulares que les alquilaron emprendimientos turísticos y les compraron casas.
Los nombres centrales de esa acusación son el constructor Lázaro Báez y el empresario Cristóbal López, señalados como los que alquilaron y rentaron propiedades vinculadas a los negocios de los Kirchner.
El 23 de octubre próximo empieza el debate, una fecha que coincide con el inicio de la campaña electoral que culminará dentro de un año, cuando se elija al próximo presidente, senadores y diputados nacionales.
La estrategia de los Kirchner de dividir en dos procesos orales, uno por Hotesur y otro por Los Sauces, está a punto de caer, porque la Cámara de Casación informaría su decisión de unificar las causas en un solo juicio.
Los K habían logrado que el tribunal oral federal 5 dividiera los procesos, pero la acusación impulsada por los fiscales Diego Velazco y Mario Villar sostiene que la red de lavado se explica mejor como un solo sistema financiero.
El debate se desarrollará en los tribunales de Comodoro Py, en la Ciudad, y para los Kirchner resulta una fecha incómoda porque los obligaría a hacer campaña desde el banquillo de los acusados.
En paralelo, Cristina Fernández, que cumple arresto domiciliario por la condena en el caso Vialidad, busca influir en la interna del PJ y desactivar las chances del gobernador Axel Kicillof de ser postulante peronista a la Casa Rosada.
La tensión entre Máximo Kirchner y Kicillof se suma a una disputa por el control del peronismo, con operaciones para doblegar al mandatario bonaerense y con la puesta en escena de una eventual precandidatura de Cristina.
Para la Ciudad, el proceso judicial tiene un efecto directo: el juicio oral en Comodoro Py vuelve a poner en el centro del debate político a los Kirchner en plena etapa electoral.
Máximo Kirchner logró durante años esquivar responder preguntas en público sobre estas causas, pero ahora se ve obligado a dar explicaciones porque el juicio oral empieza el 23 de octubre.
La división de los procesos buscaba acortar los tiempos y reducir la fuerza de la acusación, porque había testigos que podrían declarar sobre el manejo de fondos en la vertiente hotelera y en la vertiente inmobiliaria.
La acusación sostiene que la red funcionó en paralelo y de modo simbiótico desde las finanzas opacas que enriquecieron a los Kirchner en sus años de gestión presidencial.
Para los Kirchner, la fecha es incómoda porque coincide con el inicio de la campaña electoral y con la disputa por la interna del PJ, donde Cristina da señales de poder ser la gran electora entre los precandidatos presidenciales.
El objetivo inmediato es desactivar las chances de que Axel Kicillof sea el postulante peronista a la Casa Rosada, siempre que el gobernador siga mostrándose autónomo frente a quien fue su jefa indiscutida.

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