En su paso por PH: Podemos Hablar, Homero Pettinato abrió la puerta a una de las relaciones más conflictivas de su vida: la que mantiene con su padre, Roberto Pettinato. El segundo de los tres hijos que Roberto tuvo con Cecilia Dutelli habló de la ausencia, el afecto con conflictos y el miedo a ser el padre que fue su padre.
El artista recordó que, durante un divorcio escandaloso de su padre, los periodistas hablaban mal de él en televisión. En esa etapa adolescente, dijo, le resultaba “bastante reconfortante” que le pegaran en la tele, porque su vínculo con Roberto era más conflictivo. “De pronto, cuando le pegaban en la tele, te reías”, rememoró.
Ante la pregunta de Andy Kusnetzoff sobre si existe una parte “normal” entre padre e hijo, Homero lo descartó de plano. “No, es todo raro, sin duda. No lo digo para aparentar, somos bastante raros”, afirmó. Para ilustrar, describió a su padre como un tipo con seis saxofones y diez guitarras, sin un sofá para sentarse en el living.
Sobre cómo le demostraba afecto Roberto, Homero enumeró gestos poco convencionales: guitarras, felicitaciones por sus canciones, inclusión en trabajos y espacios para hacer chistes o crecer en la comedia. “Esas cosas, supongo que era su forma”, explicó. Aun así, insistió en que siempre fue una relación con conflictos.
Frente a Vicky Xipolitakis, admitió que hubo períodos sin hablarse, aunque no precisó cuánto tiempo. Al ser consultado sobre quién da el primer paso, respondió con humor: “No, vuelve el perro arrepentido”. Y sumó una frase que mezcló bronca y autocrítica: “Me debe mucha guita de terapia, la que le deben a él los que le hicieron bullying”.
Ante la consulta de Juana Repetto, Homero fue claro: el vínculo no se volvió estable. “No, sigue siendo un vaivén, tiene idas y vueltas”, contestó. Aun así, dijo que aceptó la relación tal como es y la convirtió en material artístico, transformando eso en comedia, canciones y obras.
Recordó que la primera media hora de su unipersonal consistía en reírse de su familia y de sí mismo, mientras el público lloraba y se moría de risa. Sobre si alguna vez pudo sentarse con su padre a hablar de lo que le dolió, fue tajante: “No, no creo.” “Siento que hay batallas que uno da y hay batallas que uno abandona”.
En otro tramo, Federico Coria le preguntó cómo educaría a un hijo si algún día fuera padre. Homero reconoció que le da miedo convertirse en su padre: “un tipo muy ausente y muy presente para sí mismo, muy atento a su carrera y su camino, derramando poco para lo que había creado”. Pero también dijo que quiere superarlo, aunque sabe que esa fantasía de deconstruir el “nidito” es una construcción bastante fantástica.
Sobre su propia situación, Homero concluyó que no fue padre todavía porque no se le dio, no porque lo eligiera. Sin embargo, se preguntó si no le escapó a relaciones más estables. “Tal vez sí le escapé a esa situación”, admitió.

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