Un brote de hantavirus en el crucero MV Hondius mantiene en alerta a las autoridades sanitarias internacionales, con tres muertos confirmados y ocho casos de contagio detectados hasta el momento. El barco, que permanecía varado en Cabo Verde, atracará el próximo sábado en Tenerife para evacuar a todos los pasajeros.
El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, confirmó que tres pacientes sospechosos fueron evacuados del crucero y trasladados a Países Bajos para recibir atención médica especializada. Las víctimas fatales incluyen una pareja neerlandesa y un pasajero británico que murieron al comienzo del brote.
El crucero llegará al puerto de Granadilla de Abona en la isla de Tenerife, desde donde los pasajeros serán evacuados a sus países de origen. Los catorce españoles a bordo, incluido un tripulante, serán trasladados al hospital militar Gómez Ulla de Madrid tras ser examinados en Canarias, según informó la ministra de Sanidad, Mónica García.
El ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, justificó la decisión de permitir el atraque por "humanidad, razones éticas y morales". El centro sanitario madrileño cuenta con "unidades de aislamiento de alto nivel" donde los pacientes guardarán cuarentena bajo estricto control médico.
Las autoridades sanitarias de Sudáfrica y Suiza identificaron que se trata de la cepa Andes, una variante del hantavirus presente en América del Sur que puede transmitirse de persona a persona en casos excepcionales. Un hombre que regresó de Sudamérica junto a su esposa a fines de abril y viajó en el crucero dio positivo al virus en Suiza y está recibiendo tratamiento.
La naviera Oceanwide Expeditions, operadora del crucero, mantiene conversaciones con las autoridades sobre los procedimientos de cuarentena y cribado de pasajeros. "En este momento no podemos confirmar los detalles del viaje posterior de los pasajeros. Esto depende del asesoramiento médico y del resultado de estrictos procedimientos de cribado", indicó la empresa.
Pese a la alarma internacional generada, el director de la OMS restó importancia al peligro, insistiendo en que "el riesgo para el resto del mundo es bajo". Cuando se le consultó si considera que la situación es similar al inicio de la pandemia de COVID-19, Ghebreyesus fue categórico: "No, no lo creo".
El brote mantiene en vilo a las autoridades sanitarias de varios países, mientras se intensifican los protocolos de seguridad para evitar la propagación del virus una vez que los pasajeros sean repatriados a sus naciones de origen.

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