Un caso de abuso sexual infantil en Santiago del Estero derivó en un hallazgo escalofriante en una clínica de San Martín, provincia de Buenos Aires. Durante un allanamiento, los investigadores encontraron ocho fetos en bolsas de residuos, tres de ellos de 7 u 8 meses de gestación, lo que reveló una trama compleja que involucra a dos ONG y una clínica bajo sospecha.
Todo comenzó cuando una menor de 12 años de Monte Quemado, Santiago del Estero, fue llevada al hospital por su madre en marzo tras notar algo extraño en su salud. Los médicos descubrieron un embarazo en estado avanzado con fecha probable de parto en mayo. Durante una charla, la niña confesó que un primo había abusado sexualmente de ella, por lo que la madre realizó la denuncia correspondiente.
"El 11 de marzo, el hospital de Monte Quemado activa el protocolo por una menor embarazada y se me da intervención", explicó el fiscal Santiago Bridoux, a cargo de la investigación. En cámara gesell, la víctima mencionó inicialmente a un primo, pero la Justicia determinó que fueron dos primos mayores de edad quienes llevaron a cabo el abuso. Ambos tienen pedido de captura y se encuentran prófugos.
La menor fue trasladada a La Banda para recibir atención médica especializada debido al avanzado estado de gestación. Los profesionales evaluaron que, por el estado de vulnerabilidad de la niña y los riesgos médicos, lo más conveniente era continuar con el embarazo y dar al bebé en adopción, evitando someter a la menor a un aborto que podría poner en riesgo su vida.
El 21 de abril, el fiscal Bridoux recibió un mensaje de la Asesoría Legal advirtiendo que la niña se iba a realizar un aborto, pero no sabían cuándo, con quién ni dónde. "A partir de ese momento, activamos los protocolos para ubicar a la madre y a la menor", explicó el funcionario judicial.
La investigación llevó a los pesquisas hasta una conexión con la organización Católicas por el Derecho a Decidir Argentina y la Fundación Cigesar, una clínica de salud sexual y reproductiva de Caseros, partido de Tres de Febrero. Finalmente, madre e hija fueron ubicadas en la Clínica Santa María de Villa Ballester.
Cuando la Justicia santiagueña intentó comunicarse con la clínica el viernes por la mañana para solicitar que conservaran una muestra de ADN del feto como prueba en la causa de abuso sexual, recibieron una negativa rotunda. "No nos respondieron y mandaron a pasear al personal policial. Dijeron que no le tenían que informar nada a nadie", relató el fiscal Bridoux.
Ante la negativa, el juzgado federal de Santiago del Estero envió un exhorto al juzgado de turno de San Martín para allanar el lugar. El operativo se realizó el sábado por la noche. Cuando llegó la Policía, el director médico de la clínica negó que la menor estuviera internada allí, pero la niña de 12 años fue encontrada en el establecimiento.
Durante el allanamiento se produjo el hallazgo más perturbador: ocho fetos en bolsas de consorcio, sin refrigeración adecuada. "Fueron encontrados en bolsas de consorcio, sin frío. No actuaron conforme a derecho", declaró el fiscal Bridoux sobre el descubrimiento que abre nuevos interrogantes sobre las prácticas de la clínica y la posible existencia de una red clandestina.
El caso ha generado conmoción en el Gran Buenos Aires y plantea serias dudas sobre el funcionamiento de algunos centros médicos privados en la zona norte del conurbano. La investigación continúa para determinar la procedencia de los fetos encontrados y establecer si existe una red organizada para la realización de abortos clandestinos.

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