La elección del próximo secretario general de las Naciones Unidas sigue sin definición tras una octava votación en el Consejo de Seguridad. La costarricense Rebeca Grynspan mantiene el liderazgo, mientras el argentino Rafael Grossi conserva el segundo puesto y sigue en carrera.
El proceso se complica por las diferencias entre Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña, los cinco miembros permanentes con poder de veto. El mandato de Antonio Guterres culmina el 31 de diciembre, y todavía no hay un candidato con apoyo masivo.
En la votación del jueves, realizada con papeletas “sin colores”, Grynspan mejoró levemente su posición: obtuvo 12 votos a favor, 3 en contra y 0 sin opinión. En la consulta del 30 de octubre, había recibido 11 apoyos y 4 rechazos.
Grossi, jefe de la Organización Internacional de Energía Atómica, sumó 9 votos a favor, 4 en contra y 2 sin opinión, la misma fotografía que en la cita anterior. Fuentes cercanas al postulante argentino dijeron a Clarín que “Rafael sigue bien, mantiene el segundo puesto y está competitivo”.
En tercer lugar quedó la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, con 8 votos favorables y 5 en contra. La diplomática de Emiratos Árabes Unidos, Lana Nusseibeh, obtuvo 7 y 6, respectivamente, en la competencia.
La novedad de la jornada fue la inclusión del turco Ferdiun Siniriliogu, actual presidente de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. El candidato presentado por Turquía tuvo escaso consenso: 3 votos a favor y 8 en contra.
Para convertirse en secretario general, un candidato necesita al menos nueve votos favorables entre los 15 miembros del Consejo y evitar el rechazo de cualquiera de los cinco permanentes. Según fuentes cercanas a Grossi, solo Grynspan y el argentino llegan a ese umbral.
Según estimaciones citadas por Clarín, Washington apoyaría a Grossi y rechazaría a Grynspan, mientras Beijing avalaría a Rodrigues-Birkett y podría también apoyar a la costarricense. Esa lectura refuerza que la salida depende de una negociación entre las potencias.
La elección está atravesada por la expectativa de que el cargo corresponda a América Latina, por el criterio informal de rotación regional, y por la presión para que una mujer ocupe por primera vez la máxima responsabilidad de Naciones Unidas. Sin acuerdo de las potencias, sobre todo de Estados Unidos y China, no habrá luz verde para ninguno.
El organismo quedó en punto muerto después de una votación del 16 de octubre con “colores”, donde los cinco permanentes dejaron ver sus rechazos y todos los candidatos tuvieron dos vetos. Ahora, la definición dependerá de una negociación entre las potencias, y es posible que haya una novena votación la semana próxima.

Comentarios