El Fondo Monetario Internacional aprobó un desembolso de US$ 1.000 millones para Argentina, pero las diferencias entre el organismo y el equipo económico de Luis Caputo quedaron expuestas en el staff report que evaluó la situación del país.
Mientras ambos coinciden en que la inflación cerrará en 25% este año, por debajo del 30% que espera el mercado, las proyecciones futuras divergen significativamente. Los funcionarios argentinos creen que el IPC podría llegar a un dígito antes que finalice el mandato de Javier Milei, mientras que el FMI lo prevé recién para 2028.
La inflación bajó al 2,6% en abril desde el 3,4% en marzo, interrumpiendo 10 meses de subas en un contexto de paritarias con techo, dólar planchado y actividad económica débil. "Las autoridades creen firmemente que la inflación convergerá a los niveles internacionales a mediano plazo", señala el reporte del organismo.
El equipo económico argentino rechazó varias recomendaciones clave del FMI. Se despegó de la sugerencia de adoptar metas de inflación, como las que implementó Federico Sturzenegger en 2017 y entraron en crisis ese mismo año. El plan oficial es seguir controlando la cantidad de dinero, una política que la región abandonó en los años 90.
También rechazaron los pedidos de reforma de la carta orgánica del Banco Central para garantizar su autonomía, actualizar el índice de inflación y aflojar el cepo cambiario. Las autoridades afirman que estas medidas "no son urgentes" y pidieron renovar las restricciones cambiarias vigentes.
En materia de crecimiento, el FMI observó un estancamiento de la actividad y desigualdad entre sectores tras el rebote de 2024. Espera un crecimiento del 3,5% en 2026, pero del lado argentino creen que podría expandirse 4,5% a mediano plazo, impulsado por la cosecha agrícola y la normalización del crédito.
Las mayores discrepancias aparecen sobre el futuro político y económico. Mientras el FMI advierte sobre los riesgos que podrían emerger si la desinflación y el crecimiento no se fortalecen antes de las elecciones presidenciales de 2027, el Gobierno cree que los riesgos se han reducido por el respaldo congressional a reformas clave.
En el frente cambiario, después del incumplimiento de la meta de reservas en diciembre, el Banco Central acumuló más de US$ 8.000 millones. Sin embargo, el FMI alerta que las reservas netas siguen negativas en US$ 10.000 millones y que el tipo de cambio se apreció alrededor del 13% desde fines de 2025.
Con un riesgo país en 500 puntos, el Fondo insiste en aprovechar la "ventana" este año para volver a los mercados y refinanciar pagos de deuda de US$ 35.000 millones hasta diciembre de 2027. Los funcionarios argentinos justifican la dependencia temporal en préstamos por las inquietudes "injustificadas" del mercado.

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