El subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, minimizó este miércoles el impacto de la masiva marcha federal universitaria que congregó ayer a cientos de miles de personas en todo el país, incluida una nutrida movilización desde las universidades porteñas hacia el Congreso Nacional.
En declaraciones a Radio Mitre, Álvarez sostuvo que "podés juntar 100 mil personas, un millón o cinco millones, pero al día siguiente la restricción presupuestaria sigue estando ahí". El funcionario se refería así a la demanda central de la marcha: que el Gobierno cumpla con la ley de Financiamiento Universitario aprobada por el Congreso.
"La ley de Financiamiento nació muerta, porque viola el principio presupuestario", afirmó categóricamente el subsecretario, ratificando la postura oficial de no acatar la norma sancionada por el Parlamento. Esta posición genera particular tensión en el ámbito universitario porteño, donde instituciones como la UBA, UTN y UADE participaron activamente de la movilización.
Álvarez caracterizó la manifestación como "política, organizada por partidos opositores" y apuntó directamente contra el rector de la Universidad de Río Negro, Anselmo Torres, quien había acusado al Gobierno de "desoir a la Justicia" por incumplir la ley.
"Anselmo Torres hablando como si fuera un inocente profesor pero es un político profesional. Si googleás, vas a ver todas las fotos con Axel Kicillof", disparó el funcionario, en clara alusión a la vinculación del rector con el kirchnerismo y el gobernador bonaerense.
El subsecretario reiteró críticas al sistema universitario actual, comparando costos por graduado: en la UTN cada ingeniero cuesta 42 millones de pesos, mientras que en la UNA un graduado sale 423 millones. "El sistema funciona para generar graduados y tenemos una desvirtuación completa de eso", advirtió.
Sobre la posibilidad de incorporar exámenes de ingreso, Álvarez indicó que "con la ley de Educación Superior como está hoy, no podemos obligarlos". Sin embargo, defendió la autorización para cobrar aranceles a extranjeros, aunque reconoció que "ninguna universidad lo hace".
El funcionario fue particularmente duro con los estudiantes extranjeros, a quienes calificó como personas que "vienen a estudiar acá y luego se van del país". "Argentina es un país abierto a la inmigración pero la Constitución dice que vengan a habitar el suelo argentino, no a parasitar", expresó.
La marcha de ayer tuvo especial resonancia en Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, donde se concentra la mayor cantidad de universidades públicas del país. Desde Facultades porteñas como Medicina, Ingeniería y Filosofía y Letras de la UBA, miles de estudiantes y docentes marcharon hacia el Congreso exigiendo el cumplimiento de la ley de financiamiento.
Álvarez concluyó exhortando a "cambiar la lógica de que todo es un derecho absoluto" y defendió que "la restricción presupuestaria nos lleva a evaluar dónde es más importante" invertir recursos públicos.

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