Los fantasmas electorales vuelven a rondar la economía argentina. Aunque 2026 no es año electoral y el tipo de cambio se mantiene estable, los argentinos no abandonan su reflejo dolarizador: en abril compraron USD 2.360 millones netos, una cifra que preocupa al Gobierno de cara a las elecciones de 2027.
La compra de divisas, si bien representa un tercio de los USD 6.500 millones adquiridos en septiembre pasado previo a las legislativas, evidencia que la desconfianza sigue latente. El antecedente de 2025 fue traumático: fue necesaria una intervención inédita del Tesoro americano para evitar una devaluación que hubiera sido letal para el oficialismo.
El ministro de Economía Luis "Toto" Caputo intentó esta semana calmar las aguas en el Latam Economic Forum. "El año próximo será muy calmo", aseguró, y remató categórico: "Es al revés de lo que el mercado está pensando". Su confianza se basa en la expectativa de una recuperación económica robusta que asegure la reelección de Javier Milei.
El FMI respalda parcialmente esta visión optimista. El organismo proyecta un crecimiento del 3,5% para 2026 y un salto al 4% en 2027, con inflación cayendo por debajo del 20%. Sin embargo, los mercados mantienen su escepticismo tradicional ante los años electorales argentinos.
"Entre 100 y 200 puntos de riesgo país se explican por el temor a un regreso del kirchnerismo", explicó el economista Jorge Ávila. Esta desconfianza se refleja claramente en los bonos: mientras el Tesoro colocó Bonar 2027 al 5% anual en dólares, para 2028 ya tuvo que pagar arriba del 8%. El salto de 300 puntos básicos solo se explica por la incertidumbre electoral.
La encuesta de Atlas Intel difundida por Bloomberg mostró una leve mejora en la imagen presidencial, que saltó del 36% al 40%, mientras la negativa cayó a 58%. Son números similares a los de Axel Kicillof, el referente kirchnerista que mejor mide junto a Cristina Kirchner.
Más alentador resulta que el 35% de los encuestados se muestra optimista sobre la economía para los próximos seis meses, frente al 25% que considera que está bien actualmente. Esta expectativa positiva es clave para el oficialismo, que apuesta a que la combinación de reactivación económica y miedo al kirchnerismo le asegure la reelección.
Sin embargo, Carlos Melconian consideró "inexorable" que se acelere la dolarización de cara a 2027, recordando los traumas de 2019 y 2025. La pregunta del millón es hasta qué niveles podría llegar esta vez y si el Gobierno podrá contenerla sin repetir las intervenciones extraordinarias del año pasado.
Para los inversores de Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, especialmente aquellos con carteras en pesos, la disyuntiva se plantea clara: ¿confiar en las promesas oficiales de calma cambiaria o seguir el instinto histórico de refugiarse en dólares ante la proximidad electoral?

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