El Gobierno nacional volvió a postergar la suba de los Impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, en una decisión que llega en pleno aumento del transporte público en la Ciudad de Buenos Aires. Este lunes, el boleto de colectivos subió un 4,6% tanto en líneas porteñas como bonaerenses, mientras que el subte aumentó 12,5%.
La medida, publicada en el Boletín Oficial con las firmas del presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete Manuel Adorni y el ministro de Economía Luis Caputo, difiere hasta el 1° de julio el ajuste que debía aplicarse desde este lunes. La decisión busca evitar un mayor impacto inflacionario en un momento crítico para el transporte metropolitano.
Para los usuarios del AMBA, esta postergación representa un alivio temporal en sus bolsillos, considerando que ya enfrentan incrementos significativos en el transporte público. A mediados de junio se espera además el aumento en el pasaje de más de 200 líneas que dependen de Nación, lo que completaría un panorama de alzas generalizadas en la movilidad urbana.
Según el decreto oficial, la medida se tomó "con el propósito de continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible". El texto explica que resulta necesario "diferir los incrementos remanentes" para evitar un mayor impacto en los precios finales.
Los números del sector combustible justifican la cautela oficial. En abril se vendieron 1.333.298 metros cúbicos de combustibles en todo el país, un 2,38% menos que el mismo mes de 2025. La nafta súper cayó 1,63% interanual, mientras que el diésel Grado 2 se contrajo un significativo 9,96%. Solo los combustibles premium mantuvieron números positivos.
En el contexto porteño, donde el transporte público es fundamental para la movilidad diaria, la postergación cobra especial relevancia. La categoría "Transporte" ha sido una de las de mayor peso en las últimas mediciones del IPC del Indec, tras las recientes subas que afectaron directamente a los vecinos de la Ciudad y el conurbano.
La actualización de estos impuestos se realiza en base a la inflación acumulada trimestral y tiene impacto directo en los precios de nafta y gasoil en los surtidores. En lo que va de la gestión de Milei, se aplicaron alzas pero aún siguen demorados incrementos por trimestres de 2024, todo 2025 y se suma la inflación de los primeros tres meses de 2026, equivalente a 9,4%.
El escenario internacional tampoco ayuda: el precio del barril de petróleo Brent se mantiene cerca de los US$ 97, referencia que se usa en Argentina para fijar precios en surtidores. A medida que se extiende el conflicto en Medio Oriente, sin un acuerdo de paz a la vista, la presión sobre los combustibles se mantiene elevada.
Para junio, el Gobierno espera una cifra de inflación más baja que la de mayo, que a su vez sería inferior al 2,6% de abril. En este contexto, la postergación del impuesto a los combustibles se presenta como una herramienta más para contener las presiones inflacionarias en un momento donde el transporte público porteño ya enfrenta aumentos significativos.

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